¡Constrúyete y reconstrúyete!

A veces tienes la vida hecha, parece “controlada”, una sensación de calma y felicidad te invade y luego… ¡pum! Sin saber por qué, todo cambia, todo se transforma. Te pasas años construyendo tu futuro, defines tus objetivos, luchas, los persigues con perseverancia y de repente… ¡zas! Viene una oleada que desmorona todo, te inestabiliza, te desestructura la vida por la que estabas luchando, la vida que estabas construyendo, ¡te sientes perdido! Las cosas cambian, a veces por ti y muchas otras veces por factores no controlables. “Todo llega, todo pasa y todo cambia”.

Trabajas durante años para esa empresa que, de repente y sin previo aviso, te despide.

Cuidas a tu familia y velas por una unión que tras un hecho no deseado (como la muerte de un hijo o una separación) desestructura a toda la familia.

Trabajas años para conseguir una promoción laboral y, cuando crees que deberían dártela, no se cumplen tus expectativas.

Entrenas durante años muy duro para una competición deportiva y… Pam! te falta medio segundo para poder clasificarte en ese campeonato con el que tanto sueñas.

Te esfuerzas y dedicas todo tu empeño en conseguir a esa/e chica/o y resulta que no es un amor correspondido.

Dedicas todo tu tiempo a conseguir ese cliente y… pum! Finalmente decide contratar a tu competencia directa.

A veces nos empeñamos en tener a una persona en concreto, en tener un puesto de trabajo concreto, a ganar un premio concreto… Si no lo consigues por causas externas a ti, déjalo ir, no te encabezones con ello. No te enganches a personas ni te aferres a cosas materiales, no te ancles en sucesos, no te estanques en metas. Esas personas, cosas, sucesos, metas… provocan emociones y son esas emociones las que están en tu mano gestionar, las que puedes controlar. ¡Tú decides tu actitud! La capacidad de adaptación al cambio es crucial, sobretodo en esta época en la que nos ha tocado vivir, que todo cambia a una velocidad incontrolable. Hoy eres el último y mañana quizá seas el primero. Hoy la vida te araña y quizá mañana te acaricie.

cambioo

Muchas veces creemos que por ser buenas personas merecemos todo, pero resulta que la vida no es matemática. Probablemente te llegarán muchas más cosas buenas si actúas bien, pero actuar bien no es garantía de que siempre te vaya a ir todo bien. No esperes siempre bondad y justicia, porque la vida no siempre es justa aunque nos gustaría que lo fuera ¿Qué hacer entonces? Trata de entender sólo hasta donde puedas para aprender, pero no más allá… no trates de entenderlo todo, hay muchas cosas que como humanos no podemos comprender, no te culpes, aprende a aceptar y dejar pasar, es el universo quién habla, y a veces no entendemos su lenguaje, queremos todo YA y queremos sólo aquello que somos capaces de ver o imaginar, pero él nos dice “espera, algo mejor está por llegar, abre el corazón y déjate llevar”.

Aunque suceden  cosas que te parezcan injustas y te derrumben… levántate y reconstrúyete. Siéntete, eres vida, escúchate y deja que el universo te muestre todo aquello que necesitas.

Intenta ser fiel a los 4 acuerdos (sé impecable con tus palabras, no te tomes nada personalmente, no hagas suposiciones y haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos) y el universo cada día te regalará maravillas, ¡pon tu atención en esas maravillas y agradéceselo!

Es normal sentir emociones negativas tras verse no cumplidas tus expectativas, pero eso es temporal, no te estanques ahí. En el sendero de la vida, a veces cruzas un bosque oscuro, pero al final siempre hay una luz que ilumina tu camino. No tengas prisa en encontrar la luz, simplemente camina hacia delante y llegará. Como dice Martin Luther King, “Si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, Si no puedes caminar, gatea. Pero hagas lo que hagas, siempre sigue hacia delante”.

Naipes

Castillos de Naipes en el aire creados por expectativas y realidades vividas, sueños incumplidos por cartas que se caen en el aire, tortazos que te hacen sacar escudos, escudos que crees que te protegen de las emociones negativas pero lo único que te hacen es impedir vivir. No pierdas nunca esa capacidad innata que tienes de construir y reconstruirte, una y otra vez, tantas veces como sea necesario mientras estés vivo. El universo te ofrece infinitas posibilidades, no te aferres a las que te hacen daño, abraza aquellas que te acarician con felicidad y te arrancan sonrisas! No te enganches al pasado, no levantes un muro de defensa por si alguien te vuelve a atacar, por si algo te vuelve a dañar, no creas que ese muro va a protegerte de la vida, pues la vida se cuela por cualquier suspiro. La vida no es controlable por mucho que quieras controlarla y con ese muro sólo dejarás de vivir geniales experiencias. Simplemente, aprende a gestionar tus emociones, fluye, siente, disfruta… ¡vive! Cambia el miedo por aprendizaje y prudencia, cambia el bloqueo por gestión y el rendimiento por reconstrucción.

abrir brazos

¡Abre los brazos al universo! ¡Despierta y mantén los ojos bien abiertos al mundo! Hay infinidad de cosas increíbles esperándote! Quizá todavía no puedes verlas, y si no dejas de mirar atrás, no las podrás ver jamás. Sólo tienes que… vivir, fluir y dejar que ocurra. ¡El universo es mucho más sabio que todos nosotros juntos! Tiene grandes sorpresas guardadas para todos, y sólo tú puedes permitir que ocurran.

¡Hemos nacido para ser felices, no permitas que factores externos obstruyan ese derecho que tienes como ser humano! ¡No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió y abre los brazos a nuevas experiencias! ¡A vivir!

¡Sueña cada día, levántate y camina hacia delante! 

“Y sí, seguiremos!
Si dicen perdido yo digo buscando,
Si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos,
Si dicen caíste yo digo me levanto
Si dicen dormido es mejor soñando”

 

María Gilabert Hernando