¿Tú también quieres ser rico?

Hace unas semanas fui a Mallorca con todas mis amigas “del cole” para celebrar la boda de una de ellas y pasamos unos días en una casa rural (nos alojamos en el mismo lugar en el que se celebraba la boda), fue una experiencia increíble e inolvidable.

Al llegar el domingo cogí un avión de Mallorca a Ibiza para visitar a unos amigos que residen allí la temporada de verano y estuve con ellos unos días. Disfrutamos de las preciosas calas de Ibiza, divertidas fiestas, deliciosas comidas y miles de cosas más que nos ofrecía la isla, pero sobretodo, de nuestra amistad.

La gente desde fuera suele pensar que una persona que encaja en el primer grupo no puede encajar en el segundo y viceversa porque estamos acostumbrados a mirar sólo en términos de grupos y nos olvidamos que los grupos los forman personas.

El grupo de amigos con el que estuve en Mallorca (grupo A) y  el grupo con el que estuve en Ibiza (grupo B) son muy diferentes, han recibido dos tipos de educación totalmente distinta y además de existir grandes diferencias entre ambos grupos, también existen muchas diferencias personales entre los integrantes de cada grupo. El grupo A ha recibido una educación religiosa y siguen unos valores muy concretos acordes a su educación. En el grupo B trabajan en lo que se conoce como “el mundo de la noche”. En numerosas ocasiones escucho que, tanto a “la religión” como al “mundo de la noche”, muchas personas les atribuyen conceptos negativos que les evitan acercarse a conocer realmente lo que juzgan. Sin embargo, yo personalmente decido relacionarme y quedarme con lo positivo de todo ellos. Me encanta descubrir personas, culturas, países, religiones, formas diferentes de vida, etc., y a medida que voy descubriendo voy decidiendo qué es con lo que me quedo de cada “descubrimiento”. ¿Quién dicta con qué me quedo y con qué no? Mi conciencia ¡No hay mejor almohada que una conciencia tranquila! Todo en la vida tiene parte buena y parte mala, así que no se trata de alejarse sino de conocer, respetar, decidir y saber diferenciar y quedarte con lo que tú quieres para tu vida.

¿Quién soy yo para juzgar si alguien sigue una religión u otra? ¿Quién soy yo para juzgar si alguien trabaja en un empleo u otro? ¿si alguien decide aparentar lo que no es? ¿si alguien necesita llamar la atención? ¿Si alguien tiene una educación diferente a la mía? ¿ si alguien decide llevar un tipo de vida u otra? ¡No estoy en el cerebro de nadie ni he vivido la vida de otros como para juzgar nada de eso! No sé lo que ha vivido exactamente cada persona, y aunque me explicasen sus “historias”, no sabría cómo las han vivido, cómo las han sentido ni cómo les ha afectado. Tampoco podría adivinar hasta qué punto alguien quiere salir o no de la situación en la que está, no sé si está esforzándose por conservar o cambiar algo (de hecho muchas veces ni la propia persona lo sabe todavía) así que como no lo puedo saber todo intento limitarme a “estar”, a conocer a las personas, a respetar, a que me conozcan y a amar. Tras conocer siempre hago una balanza y mantengo cerca a todo aquello y a aquellas personas que me aporten más cosas positivas que negativas. Mis amigos saben que les quiero así, tal y como son cada uno, en el punto de su vida en el que estén, comparto y creo momentos con ellos e intento sacar lo bueno que me aporta cada grupo y cada persona ya que para mí eso es la amistad, vivir compartiendo y sacarnos brillo mutuamente. Saben que respeto todas sus decisiones y que si algún día quieren cambiar hacia alguna dirección que crean que yo puedo ayudarles, ahí estaré. Porque si algo he aprendido es que la gente puede cambiar, pero sólo cambia cuando quiere, como quiere y hacia donde quiere.

Y no olvides que no es lo mismo SER que PARECER. Muchas personas parecen lo que no son, parecen ricas y no lo son, parecen felices y esconden tristeza, parecen serios muchos que quizá son felices, etc. Así que descubre lo que cada uno ES, pues muchas veces incluso ellos mismos lo están todavía descubriendo y esa “agresividad” que a veces les nace de dentro, esas “drogas” que sienten que no pueden evitar consumir, ese “egoísmo” que a veces adueña a algunas personas y tantas otras cosas… muchas veces son actitudes que toman como defensa (incluso sin darse cuenta). Si “rascas” y observas lo que hay debajo de esas “telarañas” en muchas ocasiones encontrarás un gran tesoro así que ¡saca lo bueno que tiene cada uno y haz que brille en ti! La mayoría de veces, al ver esas telarañas, juzgamos y giramos la cara sin siquiera dar a pie a descubrir más. En cambio, no nos damos cuenta que tener algún tipo de “telaraña” es propio del ser humano igual que también es propio del ser humano ir descubriéndolas y puliéndolas sacando a relucir el tesoro que cada uno esconde.

¿Cómo? Empieza no girándote la cara a ti mismo por tener “telarañas”, descubre el tesoro que hay en ti, y a continuación, empieza a descubrir el tesoro que guardan los demás. A veces esas telarañas tapan la luz que desprendes, pero no te preocupes ¡puedes con ellas y esa luz está en ti! ¡Descubre qué telarañas te están tapando y qué tesoro hay en ti! ¡Brilla, deslumbras con luz propia!

¿Tú también quieres ser rico?

Ese brillo es riqueza y así yo… ¡me hago rica!

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Os dejo esta canción escrita por Michael Jackson y Lionel Richie y cantada por varios artistas; WE ARE THE WORLD

http://www.youtube.com/watch?v=-NA_fQY1vN0

P.D. La riqueza humana es la mayor riqueza que existe (si buscabas dinero porque te parece más importante es que quizá has olvidado que el dinero lo fabricamos los humanos)

A mis amigos:

Del grupo A (Mallorca), me quedo con la responsabilidad, la educación, la capacidad de trabajo, el respeto, la lealtad, la perseverancia y el valor de la amistad.

Gracias Rosa y Tòfol (y a mis amigas “del cole”) por estar siempre ahí, haya pasado las épocas y los “baches” que haya pasado, mis incondicionales, amigas desde siempre y para siempre.

Del grupo B (Ibiza), me quedo con la alegría que desprenden, la ilusión, la motivación, la transparencia, la vitalidad, la diversión, la espontaneidad, la energía y la capacidad de espabilarse ante cualquier situación les plantee en la vida.

Gracias Marta por ser tan gran anfitriona y hacerme sentir como en casa (prestándome incluso tu móvil y tus llaves de casa), gracias Noe, Alex y Ramon por cuidarme como a una hermana durante mi estancia en Ibiza.

María Gilabert Hernando

¡El niño que hay en ti!

Párate un momento y piensa en canciones para niños y en canciones para adultos…

¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde ha ido ese niño que todos tenemos? ¿Por qué le hemos dejado escapar? ¿Sabes qué? ¡Tú puedes recuperarlo cuando quieras porque está ahí, está en ti! Sólo tienes que recordar al niño que llevas dentro y decidir cuándo sacarlo (no todos los momentos son idóneos pero muchos sí)!

Escuchad, a través de las siguientes canciones, algunos de los mensajes que recibíamos, sentíamos y creíamos cuando éramos niños…

El libro de la Selva. “Busca lo más vital” 

“Busca lo mas vital, no más
lo que es necesidad, no más
y olvídate de la preocupación
Tan sólo lo muy esencial
para vivir sin batallar
y la naturaleza te lo da”

El Rey León, “Hakuna Matata” 

“¡Hakuna matata, vive y deja vivir!

¡Hakuna matata, vive y sé feliz!

¡Ningún problema debe hacerte sufrir!”

Aladdin, “Un mundo Ideal” 

“Yo te quiero enseñar

un fantástico mundo

ven Princesa y deja a tu corazón soñar…

Yo te puedo mostrar

cosas maravillosas

ven princesa y déjate llevar a un mundo ideal…”

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Sin embargo, analizad qué escuchamos y qué sentimos muchos de nosotros cuando somos adultos…

Cali el Dandee, “Te necesito” 

“Necesito que me digas lo que va a pasar

y si te vas a ir

yo me voy a morir

¡Te necesito como el aire para respirar!”

Hemos pasado de buscar lo más vital, lo esencial, sin preocupaciones, viviendo felices, dejando vivir a los demás, queriendo enseñar y mostrar, a la vez que nos muestren, un fantástico mundo en el que soñar y vivir… a “necesitar como el aire para respirar” un sinfín de cosas. A medida que vamos creciendo cada vez creemos necesitar más y más cosas. Creemos necesitar personas, necesitar bienes materiales, necesitar reconocimientos, necesitar divisiones territoriales, creemos necesitar tantas y tantas cosas para vivir… ¡que nos olvidamos de la verdad! Olvidas que para vivir realmente necesitas a alguien a quién has olvidado completamente al despistarte con tanto “ruido”… ¡TE NECESITAS A TI!

María Gilabert Hernando

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¡VUELVE A SACAR A ESE NIÑO QUE HAY EN TI!

¡ESTÁ EN TI TODO LO QUE NECESITAS, ENCUÉNTRALO!