Si YO fuera TÚ

Si YO fuera TÚ

Era 11 de julio de 2010, las calles de Londres estaban abarrotadas de camisetas rojas y naranjas, el momento más esperado del mundial de fútbol había llegado: la final entre Holanda y España. La mayoría conocemos ya el resultado final y lo que vino después…pero hay algo que me tocaría profundamente, algo que el deporte nos enseñaron aquel día a todos los que estábamos dentro de ese bar. Al terminar el encuentro, los españoles cantaban y lloraban de alegrí­a, en cambio los holandeses estaban en silencio, y también lloraban, pero de decepción. De repente, los españoles comenzaron a hablar con los holandeses, a animarles, a abrazarles y a establecer poco a poco una conexión con ellos que devolvió a todos un sentimiento de entusiasmo, cantando y riendo juntos como si de hinchas del mismo equipo se tratase.

Ese sentimiento de empatí­a hizo que el trago amargo de la derrota fuera más llevadero para aquellos aficionados holandeses y también hizo bajar a la tierra a algunos españoles pensando que por pequeños detalles podrían haber sido ellos quienes estuvieran en esa situación.

¿Cuándo ha sido la última vez que alguien nos ha ayudado, ya sea, a levantarnos después de una mala caída o a integrarnos en un entorno desconocido? ¿Qué logramos aprender cuando vemos la realidad desde los ojos del otro?

Valores como la empatía son a veces muy difí­ciles de apreciar o aplicar hoy en día en este mundo tan competitivo, de tantos prejuicios, de tantas crí­ticas, de tantas ideologías, religiones y razas. Pero, ¿acaso las empresas no se forman de personas con diferentes maneras de pensar y ver la vida? ¿Qué sería de los equipos si todos reaccionáramos igual a las mismas vivencias o situaciones?

Investigaciones han demostrado que la empatía sincera hacia los demás en el dolor o el estrés emocional, produce un poderoso efecto calmante. Está comprobado que el carácter empático de un equipo mejora la relación entre todos sus integrantes, consigue un clima más positivo y logra un rendimiento mayor y más duradero en el trabajo. Los grandes equipos tienen líderes empáticos, que saben qué necesita su gente en cada momento, que se ponen en los zapatos de todos y cada uno de ellos, aunque sea solo un ratito, e inspiran a cualquiera a dar lo mejor de sí mismos y aumentar la confianza.

Estamos hablando de ayudar y apoyar de manera incondicional al prójimo, como cuando la mejor de las aficiones empuja con un gran aliento de ánimo al equipo de sus amores. Estamos hablando de escuchar con el corazón para sentir sin juzgar y para comprender sin cuestionar. Y también estamos hablando de comunicar lo que uno piensa, sin herir los sentimientos ni menospreciar la valía de otra persona.

Por ejemplo, cada vez hay más empresas que incluyen, a través del departamento de RRHH, un plan de acogida en la incorporación de un nuevo trabajador. Aunque a simple vista no lo parezca y resulte un mero trámite para el resto del equipo, para la motivación y autoestima de la persona que inicia una nueva etapa ahí­ puede ser un gesto vital que marque su futuro dentro del equipo. Sentir que perteneces a una “familia”, sentirse comprendido, sentirse apoyado y arropado por unos compañeros es algo que se debe fomentar dentro de las empresas y que a largo plazo construirá equipos de alto rendimiento.

Debemos ser conscientes de que a lo largo de nuestras experiencias laborales tendremos momentos de éxito, aunque también derrotas. Un día estaremos en la cima, pero otro podemos estar muy cerca del suelo. Si tan solo somos conscientes de esto y de pensar que un día puedo ser yo esa persona y por un instante somos capaces de ponernos los zapatos de ésta, ya habremos dado un paso de gigante en nuestra carrera y por consiguiente habremos mejorado todos como personas.

Beneficios de sudar la camiseta en tu empresa: felicidad laboral

Componentes deportivos en la empresa

Se lo que estás pensando: “¿Habrá que trabajar más?”, “¿van a prohibir el aire acondicionado?”, “¿acaso no la estoy sudadando ya?” o “¡por fin, ya era hora!”.

Tranquil@s, que no cunda el pánico. Lo que quiero transmitir, es la importancia del deporte en el mundo de la empresa. Especialmente para mejorar el estado físico y mental de la plantilla, donde sin duda el beneficio de practicarlo es notablemente visible en la productividad, el rendimiento, la reducción de absentismo y la relación de las personas, sobretodo si se hace en equipo. Pero también por los sólidos valores que se contagian, que aumentan nuestra motivación para seguir creciendo, estar feliz con nuestro trabajo y alineados con el propósito de la empresa.

Y aquí­ precisamente me gustaría centrarme, ahora que cada vez más se tienen en cuenta los valores que transmiten las organizaciones, ahora que cada vez más nos vemos atraídos por el salario emocional. Las mejores empresas incluyen estos 7 beneficios gracias al deporte:

  • Compromiso: El compromiso es lo primero para tirar del carro, para avanzar, lo que te hace cumplir metas, lo que une equipos. Si no estás comprometido con tus objetivos, con tus metas, con la visión de tu empresa o tu equipo ¿qué haces ahí?. Si te comprometes con algo, asegúrate de que tienes las ganas de hacerlo, los medios suficientes y el valor y fuerza de voluntad para ir a por ello.
  • Trabajo en equipo: Aquí­ podría tirarme horas, con lo de moda que está el trabajo en equipo, y lo difícil que parece para muchas personas. Por eso he querido dividirlo en tres aspectos esenciales:
  • Comunicación: La comunicación que “existe” ahora en algunas empresas es tóxica, poco fluida y a veces brilla por su ausencia. Desde el CEO hasta el becario, desde el entrenador al último jugador, la comunicación debe ser clara y limpia, con información bien detallada para la correcta ejecución, por parte de todos, de las tareas y objetivos. Además, potenciar el diálogo es la mejor manera de solucionar los conflictos que a veces se presentan.
  • Interdependencia: No somos buenos en todo, seguro que hay algo de lo que carecemos, donde necesitamos pedir ayuda. La conexión entre departamentos es crucial para avanzar. Sinergias entre unos y otros, si yo no llego tú me cubres, si hoy no estás salgo yo a jugar en tu lugar, si no conoces muy bien esta estrategia, te la explicamos. Debemos estar unidos, cerca unos de otros, nos necesitamos y nos complementamos.
  • Empatía: A lo largo de nuestra carrera pasamos por numerosas situaciones difíciles que nos hacen aprender. Como por ejemplo la integración a un nuevo puesto o equipo. Puede ser una de las más incómodas en las que más debemos ayudarnos. Quizá no con acciones concretas, pero bastarí­a con paciencia y comprensión, arrimando el hombro, porque un día tú fuiste esa persona o, espera, quizá un día tú serás esa persona y, ¿qué te gustaría recibir?

  • Esfuerzo/Sacrificio: Esto debería ir ya grabado a fuego en cada una de nuestras mentes. Sin esfuerzo ni sacrificio no se consigue nada. Sin esto solo puedes permanecer en la mediocridad, en el anonimato, el conformismo y ¡cuidado! que los músculos se te pueden atrofiar. ¿Cómo crees que Michael Jordan ha conseguido ser el mejor jugador de la historia de baloncesto?
  • Pasión: Sí­, exacto, hablo de ese fuego, de esa fuerza, de ese sentimiento que te invade por dentro, que te hace avanzar, levantarte por la mañana, y dar el 100% cada dí­a, cada minuto y cada segundo. Ningún deportista practica su deporte por obligación o porque no queda otra. ¿Te apasiona aquello que haces? ¿el lugar donde trabajas? Si es así­, enhorabuena, eres muy afortunado. Tu aportación a esa empresa y los resultados que obtendrás serán espectaculares. Si no es así, sigue buscando, apuesta y arriesga para encontrarlo. Conócete mejor y encuentra esa voz dentro de ti.
  • Superación: Me refiero, supérate a ti mismo cada dí­a, no a nadie más. Verás mucha competencia, el mundo va a ir exigiéndote cada vez más. Levántate y lucha por crecer, por mejorar, por seguir consiguiendo metas más difíciles. La satisfacción de mirar atrás y ver lo que has evolucionado desde entonces es impresionante. Las empresas valoran aquellas personas que tienen ambición, que quieren más y que buscan siempre la excelencia. ¿Cómo crees que Michael Phelps ha ganado 8 medallas de oro en sólo unos juegos Olí­mpicos? Su filosofí­a: “Nadie va a poner un lí­mite a lo que estoy haciendo. Voy a hacer lo que quiero hacer, cuando quiero hacerlo. Así es como yo siempre he trabajado. Si quiero algo, salgo a buscarlo”.
  • Perseverancia: No te rindas, ve a por ello, no te detengas…. un día aquello que deseas, llegará. De esto precisamente se trata el éxito, de permanecer conectado y trabajando día a día, aunque las cosas no salgan bien, aunque se fracase, aunque parezca que la tormenta no cede. Un buen ejemplo es aquellos que están buscando un trabajo, o un empleo con mejores condiciones, esa gente que no tira la toalla. Porque esto significa sobretodo CREER que se puede. Ya lo dijo Woody Allen: “el 90% del éxito se basa solamente en insistir”
  • Reconocimiento: Y sí­, por fin llega, el tan ansiado premio, la recompensa. Muchas empresas cada vez se enfocan más en premiar y reconocer los logros (¡ojo! y también sólo el esfuerzo) de su equipo. Existen de muchas maneras, a veces solo hace falta un gracias, buen trabajo o a veces viene en forma de bonos o días libres. Sea como sea, el reconocimiento es algo necesario. Nos motiva, nos compromete aún más y nos sube la autoestima muchí­simo. A todos nos gustan que nos pongan medallas de oro, plata o bronce. Además, un reconocimiento personalizado, el empleado valorará mucho más.

Son muchos los beneficios, como ves, que el deporte puede aportar al mundo de la empresa. Por supuesto que hay muchos más. Lo importante es que cada uno vea los suyos, los integre y los aplique en su día a día.

En BeValue hacemos que esta mezcla sea muy potente, desde el disfrute, desde el entusiasmo y desde la pasión que nos une.

Porque ya sabéis que juntos, ¡sumamos!

Autor: Gabriel Redondo

Vive tu presente, sé feliz y no dejes escapar tu vida

Hoy os voy hablar de lo importante que es vivir el aquí y el ahora, sí, sé perfectamente que estaréis cansados de oír esta frase, pero quiero transmitiros porque es tan importante para mí, y a partir de qué momento entendí que esta frase debía ser mi motor de vida.

Muchas veces habréis oído hablar al compañero, al abuelo, o al vecino, que os dice “disfruta el momento”, “lo importante es el camino y no la meta” o “la vida son dos días, y uno ya lo has vivido”. Escuchamos estas expresiones pero realmente no les prestamos suficiente atención porque creemos que es mejor vivir sin saber o tener presente que algún día desapareceremos.

Hasta que no se te muere un ser querido muy próximo a ti, o un amigo se pone tan enfermo que se encuentra entre la vida y la muerte, no haces “el clic”, o no vuelven esas palabras a tu mente, cambiando entonces drásticamente tu forma de ver la vida.

He podido vivir en primera persona estos dos ejemplos que os acabo de mencionar, y la verdad, me dejaron un mal sabor de boca, que no me gustaría compartir con nadie.

Muchas veces nos ponemos a discutir con nuestros amigos por cosas sin importancia, incluso con nuestros padres, con quienes tenemos conflictos a diario, y desarrollamos un círculo negativo a nuestro alrededor que de nada nos sirve. El hecho de ser testarudos o de no querer comprender al otro, y querer tener la mayoría de veces la razón, nos nubla la vista, y no nos deja ver que hay más allá de ese discurso. Detrás, encontramos la persona que nos quiere, la que nos ha elegido o hemos elegido para que nos acompañe en nuestro camino. Debemos quedarnos con no tratar de tener la razón, sino de ser felices a su lado.

La mayoría de veces prestamos poco tiempo a la gente que nos rodea y que quiere acercarse a nosotros para disfrutar de su tiempo, pensando que hay cosas más importantes o urgentes que hacer. En realidad, puedo decir desde mi propia piel, que yo lo hice, no utilicé el tiempo que tuve con un ser querido muy próximo a mi porque prestaba más atención a otras cosas, y ahora ese ser ya no está conmigo, y ya no puedo aprovechar ese tiempo con él.

Por ello, por ejemplos como estos, tenemos remordimientos sobre cosas que no hicimos, o cosas que pudimos hacer mejor. Y todo esto me da que pensar en que actuamos poco por nuestras pasiones o deseos, y más por nuestras obligaciones externas, por el que dirán, o por lo que esperan de nosotros como personas en la sociedad.

A todo esto, os propongo que reflexionéis un poco y os preguntéis… ¿Por qué aplazáis algo que queréis ahora, solo porque consideráis que debe de encontrarse en vuestros planes del futuro? ¿Por qué no lo hacéis ahora mismo? ¿Qué os impide hacer ahora lo que deseáis? ¿Podríais reconvertir uno de estos obstáculos en instrumentos que os ayudaran a conseguir en vuestro presente lo que realmente queréis ahora?

Debéis leer entre líneas, observar profundamente qué necesitáis para ser más felices en vuestros días y poneros a la acción, no dejéis para mañana algo que os gustaría hacer hoy.

No existe ese momento idóneo para empezar una actividad o cosa, o retomar lo que un día empezasteis, simplemente o se quiere empezar o no se empieza, no le deis vueltas al tema, ¡lanzaos! La vida es corta y hay que aprovecharla al máximo, no perdáis vuestro tiempo organizando un futuro que quizá no llegue, no se trata de ser negativo, sino de ver y disfrutar vuestro presente con todas sus posibilidades y con optimismo, de este modo veréis que vuestra vida se llena de satisfacción y de hechos con valor.

Para acabar este post me gustaría compartir con vosotros una frase que me gusta mucho: “El destino no es cuestión de casualidad, sino cuestión de elección. No es algo a lo que se deba esperar, sino algo a conseguir” – Jeremy Kitson.

 

Autora: Noelia Diaz

¿Síndrome postvacacional?

¡Se acabaron las vacaciones! Vuelta al trabajo, a la universidad…  ¡qué pereza! Con lo bien que estaba yo de vacaciones… ¡Otra vez a la rutina! Bffff… me siento triste, apático, me falta energía…

Si te sientes así, probablemente estés sufriendo el famoso “síndrome postvacacional”, conocido también como estrés o depresión postvacacional. El síndrome postvacacional es un conjunto de síntomas que se manifiestan cuando nos incorporamos a nuestras obligaciones, ya sean laborales, familiares o de estudio, tras un periodo de vacaciones. No se considera una enfermedad y tampoco se manifiesta en todas las personas. Muchos de nosotros hemos sentido alguna vez síntomas (físicos y psíquicos) como cansancio, apatía, dolor de cabeza, irritación, falta de concentración, somnolencia… ¡No te alarmes! Suelen desaparecer a los 10- 14 días.

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¿Por qué surge el síndrome postvacacional y cómo evitarlo?

Entre otras causas, porque:

–  Nos enfocamos en las emociones negativas vividas a lo largo del curso asociando así la vuelta a la rutina a estas emociones negativas (estrés, ansiedad, desmotivación, etc.).

Nos falta organización y nos pasamos el día apagando fuegos, porque nos faltan hábitos saludables que nos generen bienestar.

No nos motiva el trabajo que hacemos o la vida que llevamos.

Hacemos cambios muy bruscos de la época de trabajo al período de vacaciones.

Siempre es mejor prevenir que curar, trabaja en algo que amas y no tendrás que trabajar nunca más. Trabajar con pasión y relajarte durante el período vacacional es la mejor manera de evitar el síndrome postvacacional. Es importante es hacer que el cambio de las vacaciones al trabajo de la manera menos brusca posible y centrarse en lo positivo de la vuelta a la rutina.

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Aquí os dejamos 20 consejos para hacer la vuelta a tu día a día lo más llevadera posible:

1 . Divide los días de vacaciones: Las personas más propensas a sufrir síndrome postvacacional son las que tienen periodos de vacaciones más largos.

2. Vuelve a casa al menos un día antes de la “vuelta al cole” para empezar a habituarte paulatinamente a los ritmos de sueño y alimentación habituales.

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3. Levántate pronto unos días antes de reincorporarte para acostumbrar a tu cuerpo al ritmo de sueño y los horarios que llevarás próximamente.

4. Pon el despertador cinco o diez minutos antes: Salir antes de la cama te ayudará a tener más tiempo para ir al trabajo, evitando las prisas y estrés al que tu cerebro asocia “la vuelta al trabajo”.

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5. No dejes asuntos importantes pendientes que se puedan convertir en urgentes al incorporarte nuevamente al trabajo.

6. Guárdate un primer día sin temas urgentes (incluso ve un día antes a trabajar si es necesario) para ordenar tareas y limpiar el correo, esto facilitará mucho tu reincorporación y te sentirás mejor a lo largo del curso. Los inicios son muy importantes.

7. Vuelve al trabajo con una sonrisa para hacerlo más llevadero, tanto para ti como para los demás. Recuerda que la posición de tu cuerpo puede variar hasta un 25% tu estado emocional. Sonríe, estira tus brazos hacia arriba, haz estiramientos, y te sentirás mejor.

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8. Si esta vez no lo has hecho… para las próximas vacaciones acuérdate de programar el mail “fuera de la oficina” en tu correo y dejar alguna dirección alternativa de algún compañero o suplente que pueda ir solucionando o avanzando los temas pendientes.

9. No programes excesivas reuniones en la primera semana de vuelta al trabajo, sobretodo, las que requieran preparar documentación previa. Si esto no fuera posible, intenta adelantar el papeleo antes. Intenta tener el máximo número de huecos posibles en la agenda esta primera semana.

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10. Puedes decir que te incorporas uno o dos días más tarde a los clientes, proveedores y otras personas que puedan requerir tu atención. Así se evitarán las llamadas y visitas nada más aterrizar en la oficina pudiendo tener tiempo para situarte y atenderles así lo mejor posible.

11. Lleva una buena alimentación. Muchos cambios emocionales y síntomas de cansancio son debidos a una mala alimentación, asegúrate que estás llevando una dieta adecuada y saludable para tu peso, edad, altura y situación, teniendo en cuenta tu nivel de actividad.

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12. Ama  tu profesión. Si todavía no te dedicas a aquello que amas, cada día intenta dar un pasito más para descubrirlo y llevarlo a cabo, crea tu propio plan. Y ten en cuenta que, como decía Machado, “no importa si no ves el camino, da tu primer paso ahora y el camino irá apareciendo al andar”.

13. Realiza deporte, al menos, dos días a la semana. Te ayudará a desconectar, sentirte mejor y tener la mente mucho más presente, aumentando tu capacidad de resolución y concentración. Mejorará tu forma y resistencia física haciendo más llevable el ritmo del día a día. El deporte reduce la sensación de fatiga, el aislamiento social, la tensión y el estrés, ayuda a relajarte, mejora el estado de alerta facilitándote una mayor  concentración, incrementa el bienestar general.

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14. Detente a pensar cómo enfocar esta nueva etapa, sé estratégico y define el plan que vas a seguir para no ir apagando fuegos constantemente ya que los fuegos, quieras o no, irán apareciendo y eso es algo con lo que ya debes contar, no dejes que te sorprenda negativamente un año más algo que ya sabes que es así. Aprender a que los fuegos no disparen tu nivel de estrés. Tomando conciencia de que en muchas ocasiones es así, podrás prevenir y disminuir la alerta a tu cuerpo pudiendo focalizar así en apagar esos “fuegos” de la mejor manera, en el mínimo tiempo posible, e invirtiendo la energía en lo que de verdad quieres.

15. Step by step: Organízate, define tus objetivos a corto, medio y largo plaza, haz tu lista de “To do’s”. Define qué recursos necesitas para cada tarea, cuándo y cómo la ejecutarás. Recuerda que los objetivos definidos sean S.M.A.R.T. (específicos, medibles, alcanzables, realistas y definidos en un tiempo concreto). Cada día, realiza pequeñas acciones que te acerquen a tus objetivos S.M.A.R.T., esa lista de acciones será tu lista de “To do’s”.

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16. Prioriza: No todo lo urgente es importante, aprende decir “No”, recuerda que cuando dices “no” a alguien o a algo, estás diciendo “sí” a otr@ o incluso a ti mismo.

17. ¡Di adiós a la procrastinación y da bienvenida a la acción! Una vez tienes tu plan de acción con tu listado de “To do’s” para ponerte al día, ocúpate de ellos en vez de preocuparte por ellos. No pierdas tiempo en decirte a ti mismo frases como “qué pereza…”, “ya lo haré luego…” , sustituye esos mensajes por frases como “quiero hacerlo”, “voy a hacerlo” mientras te pones manos a la obra.

18.  Centra tu atención en el momento presente: Estamos acostumbrados a vivir en el pasado y en el futuro (nos culpamos de cosas ya sucedidas no remediables, imaginamos mil y una hipótesis que no sucederán futuras, y de esta forma, derrochamos inútilmente nuestra energía).  Así nos perdemos completamente el presente y es ahí donde sucede nuestra vida, en este momento, hoy y ahora. Empieza a entrenar tu presencia desde ya hasta que lo conviertas en hábito, prácticas como mindfulness o  yoga pueden ayudarte. Aquí tenéis algunas recomendaciones que puedes encontrar en Youtube: “Relajación progresiva de Jacobson”, meditaciones de sofrología, Meditaciones tibetanas, meditación de Louise Hay, etc.

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19. Haz alguna actividad de ocio que sea compatible con el trabajo para que no sea tan brusco el cambio y tómate tiempo para arrancar para volver a coger el ritmo que tenías  antes de vacaciones, mantén el equilibrio: no te “duermas” ni te autoexijas demasiado.

20. Deja de esperar y empieza a apreciar. No esperes un aumento de sueldo, una promoción, las siguientes vacaciones, la llamada de ese chic@, de ese proveedor o cliente… y empieza a apreciar mientras actúas en lo que sí puedes hacer. Aprecia cada detalle que tengas oportunidad de vivir cada día, observa, siente y vive cada momento para llevarte lo mejor de él. Agradece a las personas que te rodean, a ti mismo y al universo cada pequeño o gran detalle que suceda en tu día. Hay gente que tiene de todo y no disfruta de nada y gente que sin tener nada, disfruta de todo… pues entrena para ser quién quieres ser.

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María Gilabert Hernando

Te necesito… ahora

Amor, no vengas para irte.

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Te necesito…. No ayer ni mañana sino ahora. Antes no te necesitaba y después no te necesitaré. Ayer no había necesidad suficiente y mañana no  habrá excusa que valga para no estar aquí conmigo, es hoy y ahora cuando te necesito tanto como el aire para respirar. No importa si lo entiendes o no, no hay explicación que valga ni razón que explique, simplemente… es.

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Te necesito y no estás, te conozco y sé que te arrepentirás, pues la culpa te acompañará eternamente. Culpa por ser como eres, tan mediocre y poco desarrollado, a veces tan inhumano e insensible, y siempre tan cobarde, incapaz de mirar la verdad y enfrentarla de cara, incapaz de llamar las cosas por su nombre y decirlas mirándome a los ojos.

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Mi alma se esfumó en el último suspiro que me robaste y hoy me encuentro aquí sola, sin ella, sin mí y sin ti. Necesito que sustentes mi mano y sientas mi corazón hecho pedazos, necesito que me des una razón para reconstruir lo que era irrompible y destrozaste sin piedad, necesito un motivo para vivir y una ilusión para despertar, para volver a confiar y a soñar.

Aina grito

Apagaste mi vida y contaminaste mis sueños, te apoderaste de la poca ingenuidad que me quedaba y ya no sueño mi vida ni vivo mi sueño sino que sólo quiero soñar para no despertar. No entiendo mi vida sin ti porque tú me robaste la ilusión y ahora, desnuda y sin escudos, me siento débil e indefensa. Me arrancaste el alma arañando mi esencia con la más fantasiosa máscara. Ingenua de mí, creí que eras real, creí que existías y así caí en tus redes, en las redes de tus mentiras que hasta tú mismo creíste. Prometiste el cielo y me lo diste a probar de manera que ahora sin él ya no sé estar.

¿Y ahora que es la vida? ¿Qué será? Una búsqueda ansiada de ese cielo que me diste a probar…

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María Gilabert Hernando

La luz… Siempre ahí

¿Alguna vez has experimentado esa sensación de vacío, de no sentir nada? Cuando los minutos no avanzan y creemos pensar que no hay nada que nos pueda hacer cambiar. Llegar a tener la certeza de que todo seguirá siendo de esa manera que estás viendo durante el resto de tus días. ¿Es así como te sientes?

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Te contaré una cosa curiosa, existe algo en este mundo que siempre tiene ganas de seguir con fuerzas para continuar día a día, SIN RENDIRSE. ¿Sabes a que me refiero? La luz, luz eléctrica, eso es.

¿Te has parado a pensar alguna vez sobre ella? Siempre está ahí, sí que es cierto que en ocasiones se funde o, pero con un pequeñísimo cambio está lista para iluminar de nuevo. Ya sé que ahora me dirás que en ocasiones sufre cortes de la energía eléctrica, pero te diré que esos cortes pueden ser por muchos factores, factores externos como una tormenta intensa, un fallo técnico, etc. Pero te diré, que si buscas el foco del problema hallarás el foco de la solución. Solo hay que encontrar a la persona adecuada para solucionar la avería. Quizás estés pensando que esa bombilla necesita un arreglo mayor, que esa luz no brilla como antes, probablemente lo que necesites es un cambio de 360 grados, y cambiar de compañía eléctrica. Porque recuerda, para grandes problemas se necesitan grandes soluciones.

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Esa luz de la que estamos hablando ERES TU. Solo y exclusivamente tú eres la persona promotora de ese cambio, porque has sido dotado de luz propia desde tu primer día de vida. Y es por ello que eres el técnico encargado de modular su intensidad, y si no puedes solo, no pasa nada. Porque encontrarás esa energía necesaria en tu alrededor, donde menos lo esperes y donde menos lo busques. Cuando haya un periodo en que tu luz interior no reluzca como antes, debes saber que esa luz es solamente tuya, y es por ello que el exterior no debe cambiártela. Eres tu quien tienes ese poder otorgado para cambiar todo lo que siempre has deseado. Porque ahora es tu momento, y porque tú tienes el poder necesario para hacer eso que siempre has querido.

Artículo escrito por Jennifer Benítez Navas