La pasión como motor de vida y felicidad

Hoy te hablaré de una de las fuerzas más potentes que existen para seguir adelante, para cumplir sueños, metas y objetivos. De ese fuego en tu interior para ganar campeonatos, para crecer en tu carrera y para que nunca sientas que tu esfuerzo cae en saco roto. Así es como se construye paso a paso la felicidad.

Es preocupante que según los últimos estudios sobre felicidad en el trabajo el 78% de los españoles no estamos contentos con el nuestro. Esto se debe a muchísimas razones dependiendo de cada situación, pero en general es un dato alarmante. ¿Nos apasiona realmente nuestro trabajo? ¿Nos hace crecer o nos consume por dentro? ¿Nos complementa o nos complica la vida?

¿Por qué solo el 16% de las personas encuestadas tiene el trabajo de sus sueños? Cuando éramos pequeños, a todos nos preguntaban qué queríamos ser de mayores. Las respuestas eran típicas como médico, futbolista, astronauta, actriz… Trabajos que solo parecen alcanzables cuando tenemos 5 o 10 años. Pero también es verdad que el estudio dice que estas esperanzas de conseguir el trabajo que nos apasiona no se desvanecen por completo, y aunque nos pasemos el día o la vida poniéndonos excusas de por qué no alcanzamos el empleo soñado, es cierto que esa pasión por ese “algo” en concreto sigue ahí. Sí, dormida, pero puede despertar en cualquier momento si dejamos de limitarnos mentalmente con realidades envenenadas y nos lanzamos.

¿Has visto alguna vez las lágrimas de aquellos deportistas al recibir una medalla? ¿O las veces que se han levantado después de una derrota con el solo y único objetivo de seguir trabajando y esforzándose para conseguir la victoria? Eso, querid@ amig@, eso es pasión por lo que uno hace.

La pasión te hace querer, te hace creer que puedes, te hacer crecer. Esta enorme fuerza te hace tener una razón para levantarte cada mañana, hace que no cuenten las horas invertidas, sino los resultados alcanzados. Hace que no sientas cansancio, te mantiene atento, despierto, creativo, lúcido y activo. Hace que un minuto libre sea una nueva oportunidad, que tengas cara de viernes todos los días o que una tarea complicada se vuelva más sencilla. Es fuego en tu interior, que saca lo mejor de ti y lo mejor para los demás. A todos nos apasiona algo en la vida, que no necesariamente tenemos que convertir en empleo, pero que sí nos hace sentir vivos, libres, que da sentido a nuestra existencia y que seguro podemos aplicarlo paralelamente a nuestro modo de vida.

Tú sabes cuando tienes delante a un candidato que le apasiona el puesto. Sabes cuando su mirada brilla de manera especial, sabes cuando su sonrisa no puede ser más abierta y sabes cuando su tono de voz no puede ser más alegre. También se siente cuando uno tiene un compañero o un jefe con una gran pasión por su trabajo. Aprecias su rendimiento, sientes su vitalidad, puedes sentir su optimismo y su motivación en cada momento, o en cada reto del día a día. Y de eso precisamente se trata la pasión, de sentir, de experimentar sensaciones positivas.

Pasión también es trabajo duro, dedicación, perseverar cuando algo falla, no funciona o fracasa. Es preocuparse constantemente porque todo salga bien, si además ello causa un impacto positivo en las personas de tu alrededor. Es un movilizador, donde nace el deseo de luchar por aquello que quieres.

Imagina el valor que tiene encontrar aquello que nos apasiona. Las empresas y empleadores tienen el reto de conocer las pasiones de sus empleados y aunque no todos puedan cumplir sus sueños deben promover que se alcancen resultados y metas para la realización personal. En lugar de hacerles trabajar bajo presión, todo cambia haciendo trabajar bajo pasión, porque sin la pasión no hay emoción, sin emoción no hay sentimiento y sin sentimiento no hay resultados ni rendimiento.

En este mundo ya no basta con tener conocimientos, ya no basta con llegar a la hora y cumplir. Hay que enamorarse, hay que ponerle corazón, encantar, hacer que valga la pena… ¡atreverse! Dentro de nosotros hay mucho más poder del que nos han hecho creer.

¿Te atreves a descubrir y desarrollar tu pasión?

Si no sabes todavía cuál es tu pasión o qué camino seguir para vivir de ella, escríbenos a equipo@bevalueexecutive.com y te acompañaremos a descubrirlo. ¡Queremos ver cómo brillas!

Autor: Gabriel Redondo

Apasionado por las personas

Export Area Manager en Intermas Group

Consultor en Bevalue

Beneficios de sudar la camiseta en tu empresa: felicidad laboral

Componentes deportivos en la empresa

Se lo que estás pensando: “¿Habrá que trabajar más?”, “¿van a prohibir el aire acondicionado?”, “¿acaso no la estoy sudadando ya?” o “¡por fin, ya era hora!”.

Tranquil@s, que no cunda el pánico. Lo que quiero transmitir, es la importancia del deporte en el mundo de la empresa. Especialmente para mejorar el estado físico y mental de la plantilla, donde sin duda el beneficio de practicarlo es notablemente visible en la productividad, el rendimiento, la reducción de absentismo y la relación de las personas, sobretodo si se hace en equipo. Pero también por los sólidos valores que se contagian, que aumentan nuestra motivación para seguir creciendo, estar feliz con nuestro trabajo y alineados con el propósito de la empresa.

Y aquí­ precisamente me gustaría centrarme, ahora que cada vez más se tienen en cuenta los valores que transmiten las organizaciones, ahora que cada vez más nos vemos atraídos por el salario emocional. Las mejores empresas incluyen estos 7 beneficios gracias al deporte:

  • Compromiso: El compromiso es lo primero para tirar del carro, para avanzar, lo que te hace cumplir metas, lo que une equipos. Si no estás comprometido con tus objetivos, con tus metas, con la visión de tu empresa o tu equipo ¿qué haces ahí?. Si te comprometes con algo, asegúrate de que tienes las ganas de hacerlo, los medios suficientes y el valor y fuerza de voluntad para ir a por ello.
  • Trabajo en equipo: Aquí­ podría tirarme horas, con lo de moda que está el trabajo en equipo, y lo difícil que parece para muchas personas. Por eso he querido dividirlo en tres aspectos esenciales:
  • Comunicación: La comunicación que “existe” ahora en algunas empresas es tóxica, poco fluida y a veces brilla por su ausencia. Desde el CEO hasta el becario, desde el entrenador al último jugador, la comunicación debe ser clara y limpia, con información bien detallada para la correcta ejecución, por parte de todos, de las tareas y objetivos. Además, potenciar el diálogo es la mejor manera de solucionar los conflictos que a veces se presentan.
  • Interdependencia: No somos buenos en todo, seguro que hay algo de lo que carecemos, donde necesitamos pedir ayuda. La conexión entre departamentos es crucial para avanzar. Sinergias entre unos y otros, si yo no llego tú me cubres, si hoy no estás salgo yo a jugar en tu lugar, si no conoces muy bien esta estrategia, te la explicamos. Debemos estar unidos, cerca unos de otros, nos necesitamos y nos complementamos.
  • Empatía: A lo largo de nuestra carrera pasamos por numerosas situaciones difíciles que nos hacen aprender. Como por ejemplo la integración a un nuevo puesto o equipo. Puede ser una de las más incómodas en las que más debemos ayudarnos. Quizá no con acciones concretas, pero bastarí­a con paciencia y comprensión, arrimando el hombro, porque un día tú fuiste esa persona o, espera, quizá un día tú serás esa persona y, ¿qué te gustaría recibir?

  • Esfuerzo/Sacrificio: Esto debería ir ya grabado a fuego en cada una de nuestras mentes. Sin esfuerzo ni sacrificio no se consigue nada. Sin esto solo puedes permanecer en la mediocridad, en el anonimato, el conformismo y ¡cuidado! que los músculos se te pueden atrofiar. ¿Cómo crees que Michael Jordan ha conseguido ser el mejor jugador de la historia de baloncesto?
  • Pasión: Sí­, exacto, hablo de ese fuego, de esa fuerza, de ese sentimiento que te invade por dentro, que te hace avanzar, levantarte por la mañana, y dar el 100% cada dí­a, cada minuto y cada segundo. Ningún deportista practica su deporte por obligación o porque no queda otra. ¿Te apasiona aquello que haces? ¿el lugar donde trabajas? Si es así­, enhorabuena, eres muy afortunado. Tu aportación a esa empresa y los resultados que obtendrás serán espectaculares. Si no es así, sigue buscando, apuesta y arriesga para encontrarlo. Conócete mejor y encuentra esa voz dentro de ti.
  • Superación: Me refiero, supérate a ti mismo cada dí­a, no a nadie más. Verás mucha competencia, el mundo va a ir exigiéndote cada vez más. Levántate y lucha por crecer, por mejorar, por seguir consiguiendo metas más difíciles. La satisfacción de mirar atrás y ver lo que has evolucionado desde entonces es impresionante. Las empresas valoran aquellas personas que tienen ambición, que quieren más y que buscan siempre la excelencia. ¿Cómo crees que Michael Phelps ha ganado 8 medallas de oro en sólo unos juegos Olí­mpicos? Su filosofí­a: “Nadie va a poner un lí­mite a lo que estoy haciendo. Voy a hacer lo que quiero hacer, cuando quiero hacerlo. Así es como yo siempre he trabajado. Si quiero algo, salgo a buscarlo”.
  • Perseverancia: No te rindas, ve a por ello, no te detengas…. un día aquello que deseas, llegará. De esto precisamente se trata el éxito, de permanecer conectado y trabajando día a día, aunque las cosas no salgan bien, aunque se fracase, aunque parezca que la tormenta no cede. Un buen ejemplo es aquellos que están buscando un trabajo, o un empleo con mejores condiciones, esa gente que no tira la toalla. Porque esto significa sobretodo CREER que se puede. Ya lo dijo Woody Allen: “el 90% del éxito se basa solamente en insistir”
  • Reconocimiento: Y sí­, por fin llega, el tan ansiado premio, la recompensa. Muchas empresas cada vez se enfocan más en premiar y reconocer los logros (¡ojo! y también sólo el esfuerzo) de su equipo. Existen de muchas maneras, a veces solo hace falta un gracias, buen trabajo o a veces viene en forma de bonos o días libres. Sea como sea, el reconocimiento es algo necesario. Nos motiva, nos compromete aún más y nos sube la autoestima muchí­simo. A todos nos gustan que nos pongan medallas de oro, plata o bronce. Además, un reconocimiento personalizado, el empleado valorará mucho más.

Son muchos los beneficios, como ves, que el deporte puede aportar al mundo de la empresa. Por supuesto que hay muchos más. Lo importante es que cada uno vea los suyos, los integre y los aplique en su día a día.

En BeValue hacemos que esta mezcla sea muy potente, desde el disfrute, desde el entusiasmo y desde la pasión que nos une.

Porque ya sabéis que juntos, ¡sumamos!

Autor: Gabriel Redondo

Sí, quiero… ¡Ser feliz!

¿Te has preguntado alguna vez qué estás haciendo con tu vida? Si es así… ¿Cuál es la respuesta? Si tus labios no dibujan una sonrisa al responder esta pregunta o no te lo has preguntado nunca… ¡todavía estás a tiempo de hacerlo! ¡Estás a tiempo de dedicarte a lo que te apasiona! ¡No desaproveches esta oportunidad, la oportunidad de tu vida es… TU PROPIA VIDA!

Puedes escuchar el podcast pulsando “play”:

 

Si aún no has descubierto qué te apasiona, recuerda… ¡no te preocupes, ocúpate! Obsérvate, averigua qué mueve a tu cuerpo, hacia dónde va tu mente de manera automática… Averigua qué llama tu atención, qué te crea curiosidad, qué te mueve, qué es lo que despierta a ese “niño” que llevas dentro… y a partir de ahí, márcate un objetivo a largo plazo y define pequeños objetivos a corto plazo ¡Ir caminando hacia esos pequeños retos que te marques a diario es lo que te hará feliz ya que la felicidad es el trayecto que irás creando al andar hacia tus objetivos, definidos por tus pasiones!

¿Qué harías si el dinero no importara?

El dinero que tanto obsesiona a muchas personas es sólo un factor más de la felicidad. Y más que un factor que nos hace felices es un problema que nos hace infelices cuando nos falta ya que está demostrado que, una vez cubiertas las necesidades básicas, más dinero no nos hace directamente más felices. No dejes que los miedos te invadan, olvídate del miedo a fracasar, a no dar la talla, a no ser como otros esperan que seas… Un dato interesante es que en algunos países el fracaso está mal visto, en cambio, en otros países que son más ricos el fracaso es necesario para el éxito (por ejemplo, una persona que crea su primer negocio tiene menos prestigio que una persona que ha montado otros negocios anteriormente aunque éstos no le hayan funcionado ya que esta experiencia no la asocian al fracaso sino al aprendizaje). Para los triunfadores… ¡unas veces ganas y otras aprendes! Paradójicamente, es más probable que consigas dinero si te centras en vivir como si el dinero no importara ya que, cuando tu objetivo está marcado por tu pasión y disfrutas del camino, el éxito y la felicidad están casi asegurados. Igual que si dejas de buscar la felicidad… probablemente empezarás a ser feliz porque la felicidad es el camino y te darás cuenta que ésta no es la consecución de un objetivo si no que es hoy y es ahora, pues ahora estás caminando, y verás que son ese conjunto de momentos vividos HOY y AHORA lo que recuerdas del pasado y lo que proyectas a futuro, así que céntrate en saber qué quieres hacer y en disfrutar el presente caminando en la dirección elegida.

Si tú quieres… ¡puedes! No permitas que nada ni nadie te marque quién eres o lo que tienes que hacer con tu vida. No dejes que las situaciones que has vivido y lo que has sentido te impida avanzar hacia donde realmente quieres ir. Si tuviste un compañero que te menospreció, si tuviste unos padres que te indicaban tus limitaciones y por ello tú siempre lo creíste así, si sentiste que en ciertas ocasiones no estuviste a la altura de las circunstancias, si tuviste un jefe que te intentó hacer creer que valías menos de lo que pensabas, si te sentiste invisible ante alguien que te importaba (tu padre, madre, hermano, pareja, profesor, amigo…), si esos amigos te dejaron escapar sin darse cuenta de lo que les aportabas, si tu pareja te menospreció o no supo apreciar lo que valías…

¡No importa! ¡Lo importante es que TÚ tengas claro qué quieres y que aprendas a identificar y a aprovechar los medios que la vida te ponga al alcance para caminar en esa dirección, en la de TU elección! Cuando te mueve la pasión… ¡la felicidad viene sola, disfrútala!

¿Mi pasión? ¡Las personas! ¡Yo sí quiero ser feliz!

MARIA GILABERT HERNANDO

Escena película “En búsqueda de la felicidad”: “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo, ¿ok? Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo, ve a por ello y punto”