¿Impactan las Redes Sociales en la identidad?

Aquí puedes escuchar el podcast de “¿Cómo impacta el uso de las redes sociales en nuestra identidad?” sólo pulsando play:

¿Quién eres tú? ¿Qué te define? ¿Eres tus estudios? ¿Eres tu trabajo? ¿Eres tus valores? ¿Eres tu Twitter? ¿Eres tu coche? ¿Eres tu afición?

A todos nos define algo, no podemos estar despiertos sin eso que nos identifica. Ese “algo” es, en parte, invisible e indescriptible, es nuestra identidad, somos nosotros y estamos compuestos por varios factores: genética, personalidad, conjunto de experiencias vividas, interpretaciones de estas, aprendizajes, decisiones, emociones, acciones, etc. Son muchas cosas las que te definen, pero el cóctel que se acaba creando al mezclar todas las variables mencionadas eres tú, único y exclusivo.  A  pesar de que nos definan todos los factores mencionados, nuestro cerebro acostumbra a asociar nuestra identidad con marcas, con estilos de vida, con valores, profesiones, deportes, aficiones e incluso hábitos (por ejemplo, el uso de las redes sociales).

tu feliz

Veamos cómo relacionamos las redes sociales con nuestra identidad:

Cuando estás acostumbrado a sentirte de una manera (triste, alegre, enfadado…) tu cerebro busca inconscientemente en tu exterior estímulos que te provoquen esa emoción, esa sensación con la que estás acostumbrado a vivir ya que crees integrarla como parte de ti y ésta es una de las adicciones más difíciles de desengancharnos: la adicción emocional. (Ejemplifico esto en el artículo a pie de página)

Las redes sociales han conseguido coger un papel importante en el “cóctel” de todos. Son un ingrediente que marcan el sabor de muchos cócteles, pues han provocado incluso que muchos creamos que sólo ellas nos definen. Llegamos a valorar a las personas (incluso a valorarnos a nosotros mismos) por el número de “me gusta” de Facebook o Instagram, el número de whatsapps que recibimos, de seguidores de Twitter, etc. Cuando, en realidad, esos números de “me gustas” o seguidores son algo totalmente volátil, falso y engañan a nuestro cerebro haciéndole creer que son indicadores de nuestra identidad. Volátil porque cualquiera puede poner “me gusta” a ti como al de al lado, hoy sí, mañana no, con o sin motivo alguno. Falso porque un “me gusta” no significa que tú le gustes sino que pueden darle al “me gusta” por millones de motivos ya que apretar al botón es gratuito, fácil, rápido y además entretiene al receptor: puede ser que les guste el color del cielo de la foto, el modelo de tus pantalones, la marca de tu coche, tu peinado, también puede que le gustes tú como persona, pero puede incluso que por costumbre pulse en el botón “me gusta” a todo lo que ve y para él simplemente sea como decir “recibido”. La intención del receptor al dar feedback estandarizado, al seguirte o poner un “me gusta” en la información que publicas, no tenemos ni idea cuál es pero la interpretación que nosotros realizamos casi siempre es atribuirnos ese “me gusta”, como si fueramos nosotros los que gustamos. Nos otorgamos ese reconocimiento, igual que muchos valoramos y posicionamos al resto de personas por ese reconocimiento que tienen en sus redes sociales. ¡Cuidado con las interpretaciones que haces del feedback que recibes o que dejas de recibir! Hay muchas personas que, erróneamente, se sienten poco queridas por tener pocos “me gusta” o pocos whatsapp o “poco” de algo… (algo que genera una red social que no es la realidad y el “poco” o “mucho” es relativo a lo que estés acostumbrado recibir y ver que reciben los de tu entorno). Quizá, las personas que más te quieran, te apoyen y siempre estén cuando las necesites ni tengan perfil en las redes sociales y no por ello dejan de existir, ni te quieren menos, ni tiene menos importancia su apoyo. En las redes sociales parece primar la cantidad de relaciones a la calidad de éstas, gran error ya que la validez y fiabilidad de la información es baja. Nos encanta juzgar al resto (muchas veces por falta de capacidad de juzgarnos a nosotros mismos) y a través de este sistema podemos generar juicios sobre los demás fácilmente, dejamos volar a nuestra imaginación y emitimos el juicio que queramos, a partir de la información filtrada que nos quieren mostrar. Hay personas que no utilizan las redes sociales por falta de tiempo, por pereza o incluso por miedo a no gustar y para ello, prefieren no exponerse a la opinión ajena y así no arriesgar. ¡Acéptate y enoamórate de ti mismo en todas tus versiones y al resto le gustarás tanto en la realidad física como virtual!

 redes infeliz

El hábito conductual que éstas generan todos lo vemos, infinidad de personas estamos enganchados una gran parte del tiempo a los Smart-phones, tablets, etc. Pero no nos resulta tan visible ni evidente el hábito emocional (generando incluso adicción) que nos provocan al engancharnos tan fácil y rápidamente. Al principio, tener reconocimiento de los demás es divertido y nos da un “subidón”, pero cuando te acostumbras a este “subidón”, a esta emoción, ya no sabes vivir sin él y si un día (o un rato) no lo tienes, lo buscas constantemente, crees necesitarlo pues si no lo tienes sientes que te falta algo, quizá no sabes el qué ni por qué pero estás intranquilo. Toma conciencia y racionalizarlo, tú sigues siendo la misma persona y las personas que te rodean siguen queriéndote igual que antes de que publicaras “x” información pero has caído en la trampa adictiva de las redes sociales. Engañamos a nuestro cerebro buscando a través de las redes esa aprobación que todo ser humano necesita pudiendo adquirir de forma instantánea un efecto placebo de autoestima, por lo que repetimos una y otra vez la misma conducta. Es muy fácil engañar al cerebro ¡ándate con cuidado! ¡Que no nos engañen, que nos digan la verdad decimos muchos, ¿no? ¡Empecemos por no engañarnos nosotros mismos!

 leon feliz

Las redes sociales son un gran elemento y avance si se saben utilizar para lo que fueron creadas, como un medio para un fin: comunicar, difundir un mensaje a gran número de personas, segmentar, dirigirte a tu target, interaccionar, mantener el contacto con amigos o familiares que tenemos lejos físicamente, crear redes de networking y así conocer y negociar con nuevos proveedores y clientes, incluso pueden servir para posicionar una marca pero no existen para valorar tu identidad y es en el error que nuestro cerebro ha caído. Las redes sociales se están convirtiendo (si no lo han hecho ya) en el fin en vez de ser el medio para el cual se crearon.

 familia feliz redes

La adicción al teléfono móvil que provoca un miedo irracional a salir de casa sin éste ya se diagnostica como trastorno, Nomofobia, y las redes sociales tienen un papel muy importante dentro de este trastorno ya que crean una gran adicción por las siguientes razones, entre otras:

–          Proyectan lo positivo, como si la vida fuera idílica, no plasman la realidad tal cual es ya que las personas filtran la información que publican para transmitir la imagen que les interesa

–          Recibes feedback inmediato lo cual te produce gratificación al momento y reconocimiento personal que todo ser humano quiere (efecto placebo de autoestima)

–          Los dispositivos te obecen (el móvil, ordenador, etc.). (Efecto placebo de control)

–          Te hacen sentirte activo, te hace sentir vivo

Estudios realizados por el CEETA (Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad)  revelan que casi el 53% de los usuarios de teléfonos móviles tienden a sentir ansiedad cuando “pierden su teléfono móvil, se les agota la batería, el saldo, o no tienen cobertura en la red”. Salir a la calle sin móvil puede crear inestabilidad, agresividad y dificultades de concentración (síntomas típicos de los trastornos de ansiedad). Suele estar acompañada de síntomas tales como malestar general, hipervigilancia, inquietud, temor a estar desconectado o aislado. Sentir que el teléfono o las conversaciones mantenidas generan tranquilidad, comprobación constante de la recepción de mensajes, mails y visitas a las aplicaciones de redes sociales, consulta permanente de noticias, preocupación desmedida por lo que pudiera suceder si la persona no está conectada, crisis de pánico, agorafobia… son algunas de las conductas y emociones que provoca la adicción a internet.

 coca redes infeliz

En los centros de desintoxicación, además de estar ingresadas personas adictas a diferentes sustancias (cocaína, heroína, etc.), hace un tiempo que también empiezan a ingresar personas adictas a la tecnología, a internet, a las redes sociales, etc.

En este vídeo informan de algunas de las consecuencias que pueden generar la adicción a las redes sociales y proponen algunas soluciones:

Para finalizar os dejo el vídeo de Lizzie, una encantadora mujer que, a pesar de sufrir una enfermedad, no permite que ésta le defina sino que le definan los valores que ha  ha decido seguir y ser: superación, motivación, decisión, crecimiento, bondad, persistencia, trabajo, responsabilidad, capacidad de perdón, trabajo, etc.

http://www.upsocl.com/inspiracion/la-llamaron-la-mujer-mas-fea-del-mundo-su-reflexion-sobre-eso-es-asombrosa/

Como has visto, no sólo no debes dejar que las redes sociales te definan sino que si además sufres una enfermedad (física o psicológica) o tienes unas circunstancias determinadas que puedan parecer insuperables ten claro que… ¡sólo tú decides qué te define, quién eres y qué quieres hacer con tu vida!

¡Yo quiero que me definan mis valores!

¿Y a ti? ¿Qué te define?

Adicionalmente, aquí os facilito el link del artículo en el que se ejemplifica la “adicción emocional”:

¿Quieres ser feliz? Si quieres… ¡puedes!

María Gilabert Hernando

7 comentarios en «¿Impactan las Redes Sociales en la identidad?»

  1. Pablo Arribas dice:

    Es fundamental que tengamos claro que no somos nuestros RTs, likes, etc.
    Es complicado, en cualquier caso, en una época donde no sabemos definirnos, escasean los valores y la integridad y no sabemos ni en qué creemos ni qué queremos.
    En tal ignorancia preguntamos en forma de publicaciones y esperamos el feedback que nos diga quiénes somos.

    La teoría se queda en nada si no ahondamos en nosotros mismos y nos dejamos de ver a través de los ojos de los demás para crear una opinión propia de las cosas, de nosotros y del mundo.

    Hablo desde la propia experiencia. Ya sabemos que existirá la negación, como en cualquier adicción… Y lo difícil es levantar la mano y decir “a mí también me pasa”. Pero es una realidad. A mí me pasa, y vivo una lucha diaria desde la toma de conciencia de este problema que nos envuelve.

    La diferencia está entre quien quiera combatirlo (viviendo en el autodescubrimiento y el afianzamiento de valores) y quien no.

    Gracias por este pedazo de post, María.

    • psicologiafeliz dice:

      ¡Hola Pablo!

      Muchas gracias a ti por tu opinión!! Es totalmente constructiva!! Me ha encantado: “en una época donde no sabemos definirnos, escasean los valores y la integridad y no sabemos ni en qué creemos ni qué queremos.
      En tal ignorancia preguntamos en forma de publicaciones y esperamos el feedback que nos diga quiénes somos”!!! No podrías tener más razón!!!

      Un abrazo enorme!! 🙂 Y viva el universo de lo sencillo!! 😉

  2. Guillermo dice:

    Me ha gustado mucho tu artículo. Llevo desde hace dos años diciendo algo muy parecido y hoy día estoy deseando que evolucione de una mejor manera esta era de las redes sociales, pero mucho me temo que esa evolución no depende de la tecnología en sí sino de nosotros mismos como individuos.

    • psicologiafeliz dice:

      ¡Hola Guillermo!

      ¡Muchas gracias por tu opinión! La verdad es que es totalmente cierto que la evolución no es problema de la tecnología sino de nosotros mismos… así que tendremos que trabajar en nosotros!! 😉

      ¡Un abrazo y feliz martes!

  3. Antonio dice:

    Coincido plenamente en tu artículo y las opiniones de tus lectores, me identifico totalmente y “levanto la mano” diciendo “yo sufro de este problema”, sin embargo le veo muy del lado negativo (y es que tal vez estoy acostumbrado a pensar negativo como dices) y me pregunto: ¿Es tan fácil escapar de este sistema?, en lo personal tengo 22 años, y puedo decir que viví el nacimiento de esta nueva era tecnológica casi desde niño, pasando por messenger, metrflog, hi5, el DVD, los teléfonos multimedia , consolas de videojuegos, ipods, etc. Particularmente he cerrado mi cuenta de facebook una y otra vez, la he dado de baja y termino creándola de nuevo ¿Por qué? es simple, los compañeros de la escuela no conocen otro medio para organizar tareas, trabajos, grupos, etc, incluso los profesores lo toman como el medio por excelencia para postear documentos, y resulta que últimamente las empresas también.

    Me doy cuenta que me he infravalorado hasta llegar al punto de inconscientemente valorarme por número de likes (muy pocos), cuestión por la que dejé de publicar cosas, para mi es semejante a hacer el ridiculo publicar algo y no tener suficientes likes, aunque sea inteligente, interesante o diferente, y si a eso le sumo “la competencia” por ver quien tiene la vida más genial, fotos con tus amigos, gente atractiva a tu alrededor, lugares visitados, presumir de tu empleo, de tu escuela, de tus proyectos, incluso de tus aficiones se volvió realmente insoportable para mí; y me doy cuenta que tampoco sé lo que quiero, y lo que quisiera en realidad está delimitado en buena parte por las redes sociales, me explico: quisiera un buen empleo para tener la aprobación de los otros, quisiera tener dinero, para viajar, y estar con gente a mi lado, tener fotos grandiosas y…nuevamente TENER LA APROBACIÓN de los otros, quiero “cultivarme” y ser un ávido lector para publicar cosas interesantes y… TENER LA APROBACIÓN de los otros, quiero conocer lugares, hacer cosas únicas, quiero tener hobbies interesantes, para parecer interesante y en resumen para tener la aprobación de los otros, y tal vez solo tal vez en ese momento ganarme el derecho de convivir en la verdadera realidad con los otros, y si tengo suerte disfrutarlo.

    Se que me he proyectado demasiado, pero en resumen es difícil escapar de este sistema donde los demás te valoran por lo interesante de tu perfil, tus fotos, tus relaciones e incluso las empresas lo toman como un parámetro.

    Tampoco me gusta el hecho de tener en un solo lugar mezcladas mis cosas personales, compañeros de escuela, familia, amigos cercanos, trabajo, etc. Por el simple hecho de que no me gusta mostrarme abiertamente a cualquiera y punto. Y sin embargo no puedo “safarme” trato de desconectarme pero soy como un merodeador que por necesidad abre su perfil en “desconectado”.

    Finalmente me he creado recientemente una cuenta en Instagram, me gusta un poco más, porque al menos comparto algo visual que fue creado por mí y elijo hacerlo con calidad, los likes son por la calidad de lo que pongo y de gente de todo el mundo, Instagram es minimalista y hay cosas interesantes no solo “selfies” ridiculos, sin embargo al final del día sigo buscando el “followme” y los likes ¡por amor de Dios!

    • psicologiafeliz dice:

      ¡Buenas tardes Antonio!

      Muchas gracias por abrirte de forma tan transparente. El hecho de que busques aprobación es normal, todo ser humano quiere ser aceptado por los demás, desear AMOR es parte de nuestra esencia, unos son más conscientes y otros menos, unos lo muestran más y otros menos, pero todos queremos amar y ser amados, lo que pasa que muchas veces no sabemos cómo hacerlo y nos “torcemos” por caminos equivocados. En mi opinión, yo de ti no me centraría en “machacarme” por querer aprobación, sino que acéptalo como “algo más” y pon tu atención en ese montón de cosas que quieres hacer… ¡eres mucho más que eso! Conócete y aprende a gestionarte surfeando cada ola que te regale la vida… ¡vívelas, siéntelas! El camino es la felicidad, hoy y ahora.

      ¡Un abrazo!

      María

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.