Empleados felices, mejores resultados

Solemos asociar la productividad de las personas a su capacidad, su experiencia y sus horas dedicadas. Además, en lo que se refiere a las organizaciones, nos centramos a menudo en la eficiencia de los procesos, descuidando otros aspectos. Cada vez más estudios y empresas en su día a día comprueban que hay otros factores clave. La actitud positiva, el clima laboral, el trabajo en equipo… la felicidad en sentido amplio puede ser determinante para el éxito de un equipo y de una compañía. Descubre por qué los empleados felices hacen que las empresas sean más productivas, según diversos estudios probados en distintos entornos y contextos.

Los trabajadores felices obtienen un mejor desempeño

Según un Informe Global de tendencias de capital humano, realizado por Deloitte, solo el 23% de las empresas cree que sus empleados están alineados con sus objetivos. Esto significa que una gran parte de la población simplemente no está contenta con su trabajo y no está siendo productiva en el trabajo. Esta falta de compromiso en el trabajo tiene un impacto en la felicidad que a su vez reduce la productividad.

El algoritmo de Google para la felicidad en la empresa es un ejemplo a seguir que cada vez más empresas secundan. Espacios abiertos, plantas, bebidas gratis y por supuesto que no falten las actividades para promover el mindfulness, el trabajo en equipo, las habilidades de comunicación y el bienestar en general.

En diversos estudios se ha probado la vinculación entre el rendimiento y la felicidad. En un estudio se ofrecieron vídeos divertidos, bebidas y bocadillos a una serie de personas, y al grupo de control nada. La diferencia entre el primer y el segundo grupo es que el que había tenido incentivos positivos obtuvo un 12% más de productividad en una serie de ejercicios posteriores.

felicidad empresa

La felicidad impulsa la creatividad y promueve el éxito

Una persona feliz y satisfecha es más probable que pueda liberar su potencial al máximo. Cuando las personas están felices, el cerebro funciona mejor y se libera una gran creatividad que facilita la resolución de problemas complejos. Además, la felicidad es contagiosa. Esto significa que cuando un empleado está contento, los demás empleados que lo rodean es más probable que se sientan también felices.

Empleados felices, clientes satisfechos

No importa cuán excelente sea un producto, o cuán brillante sea una idea: si nadie lo compra, el negocio fracasará. Lo interesante es que de acuerdo con un estudio de una compañía farmacéutica, la lealtad de los clientes aumenta cuando los empleados están contentos y comprometidos. Por tanto, el primero que tiene que comprar el producto es el empleado, creer en la empresa y su aportación de valor.

Piensa en cómo te sientes cuando debes reunirse con una persona que no está contenta y que no le gusta su trabajo. Esta actitud hace que la reunión sea tediosa y desagradable. Si el vendedor o el gerente son realmente alegres y agradables, es posible que te motive la reunión. Cuando un cliente desea trabajar con tu empresa, encontrarás que es más probable que compre tus productos o solicite tus servicios.

En conclusión, más felicidad:

  • Disminuye el absentismo laboral
  • Aumenta el rendimiento
  • Reduce la rotación de personal

En consecuencia, reduce costes y aumenta los beneficios.

Este mes lo tenemos lleno de cursos de cursos de gestión emocional, comunicación, mindfulness y hábitos saludables para las empresas. Si quieres más información, puedes enviarnos tus dudas a continuación.

7 hábitos para la felicidad según la Ciencia

¿Alguna vez sientes que siempre está luchando por algo, como acabar un proyecto, que llegue tal o cual evento… sin acabar de disfrutar en el momento en que llega? A menudo nos centramos en mantener la felicidad orientados hacia objetivos. Pensamos que lograremos la alegría después de completar algo, en lugar de encontrarla en el viaje en sí. Esta mentalidad no suele ser exitosa en situaciones de la vida real, según Emma Seppala, profesora e investigadora de la Universidad de Stanford. 

7 hábitos para la felicidad según la Ciencia

Sigue leyendo para conocer las siete formas respaldadas por la ciencia de Seppala para redescubrir la alegría y crecer aún más exitosamente.

1. Vive en cada momento

No te estreses pensando en las cosas que tienes que hacer más adelante. Simplemente concéntrate en lo que estás haciendo en cada momento: trabajar, pasear, ducharte, conversar…  Esto ayuda a ser más efectivos y también a abordar con más inteligencia, serenidad y felicidad los problemas, conflictos y dificultades.

2. Practica la resiliencia

Los momentos más espantosos no son cuando estamos abrumados o estresados, sino cuando estamos mal y no conseguimos recuperarnos de ese estado. Enseña a tu cerebro a recuperarse lo más rápido posible de situaciones extenuantes.

3. Trátate bien

¿Cómo tratas a tus amigos, compañeros de trabajo, conciudadanos? También tú tienes que tratarte bien a ti mismo. La forma en que tratamos a nuestros propios cuerpos refleja cómo queremos que otros nos vean. En cuanto a nuestros propios fracasos o defectos, podemos aplicar compasión en lugar de ira, y es más probable que nos recuperemos antes de los problemas.

4. Administra tu energía

Somos capaces de gestionar el dinero y el tiempo, pero a veces olvidamos que nuestra energía también necesita ser administrada. No nos preocupemos tanto por cosas que finalmente no importarán a largo plazo. En su lugar, mejor mantener los pensamientos solo para las cosas más importantes. Perder nuestra energía mental en personas o pensamientos sin importancia o incluso dañinos para nuestro bienestar no vale la pena. Después faltan energías para nuestras metas y sueños, en pro de nuestra felicidad.

5. Sal a la aventura fuera de tu zona de confort

Jugar con seguridad es más fácil, pero no es la mejor manera de crecer. Se supone que nuestro cerebro debe desarrollar nuevas habilidades, así es como uno aprende a adaptarse y como evoluciona. No hay forma de aprender si no se desaprende, si no se prueban cosas nuevas. Fuera de la zona de confort hay evolución, crecimiento y felicidad.

6. No hagas nada

Hay veces en que es positivo no hacer nada en concreto, no estar siempre obsesionados por avanzar. Nada en exceso es bueno, por eso vale la pena saber descansar, desconectar, disfrutar de pequeños placeres cotidianos, aprender a entretenerse, dejar la mente en blanco, meditar…

7. Muestra empatía hacia los demás

Validar las opiniones y sentimientos de los demás te permite establecer conexiones valiosas. No subestimes el poder de la empatía ni de la simpatía. Permite generar lazos de confianza entre personas y también en el ámbito profesional. Como resultado, repercute en la felicidad personal, en la satisfacción y en el sentimiento de pertenencia.

¿Quieres ser más feliz? Escribe qué te gustaría conseguir y te enviaremos información.

3 claves de felicidad que nos enseña la Navidad

La frase Feliz Navidad la decimos mucho en estas fechas, a veces sin reparar en toda su profundidad. ¿Qué tienen de especial estas fiestas que a menudo sacan lo mejor de nosotros y transforman en especiales los días de invierno? Esta época navideña es una oportunidad para aprender 3 claves de felicidad que podemos trasladar al resto del año.

1. La Navidad es tiempo de ver más allá

Más allá de las diferencias de carácter, de puntos de vista y de muchas otras cosas, en Navidad nos juntamos con nuestros seres queridos. Nos centramos en lo importante, y esa es la primera de las claves de felicidad que nos enseñan estas fiestas. Es una lección que por desgracia también aprendemos ante la pérdida de un ser querido, pero en cambio en las fiestas navideñas se puede aprender con alegría, con canciones y turrones.

Quizá hay alguien en la familia con quien no nos entendemos bien, incluso personas tóxicas que tenemos que acabar viendo. Aunque a veces no podamos escoger qué vivir, siempre podemos escoger cómo vivirlo.

¿Qué tal si también el resto del año aprendemos a apreciar cada día lo más importante? Quedarnos con lo esencial, trascender las pequeñeces, reducir las quejas, buscar lo que nos une y no tanto lo que nos separa… Ahora que se acerca año nuevo, ya tenemos una buena idea para añadir a esos propósitos que tantos nos hacemos.

2. La felicidad está en el momento presente

Podemos mirar atrás para aprender o al futuro para marcarnos metas, pero es en cada instante donde encontramos la felicidad. En el ahora, en ese abrazo, en saborear ese plato exquisito, en disfrutar de estar vivos…

Por supuesto que no todo será perfecto, incluso en Navidad. Es posible que encontremos puntos de conflicto sin lograr el punto 1 de este artículo, o que haya cosas que no salgan como esperábamos. Por eso es tan importante estar en el presente, reduciendo expectativas y centrándonos en lo que hay a cada instante. Como dice Eckhart Tolle en El Poder del Ahora:

“Acepta; y después actúa. Acepta cualquier cosa que contenga el momento presente como si la hubieras elegido. Trabaja siempre a favor del momento, no contra él. Haz del presente tu amigo y aliado, no tu enemigo. Esto transformará milagrosamente tu vida.”

3. Compartir da felicidad

Numerosos estudios han demostrado la vinculación entre ser generosos y ser felices, pero es que en Navidad se nota más que nunca. Compartiendo en la mesa, regalando a otros, ayudando a otras personas que lo necesitan con gestos solidarios… nos sentimos llenos de felicidad. Puede ser emocionante abrir un regalo, pero cuando queremos a alguien o ayudamos a un desconocido, ese brillo en los ojos y esa felicidad indescriptible no se puede comprar con dinero.

Esa misma actitud la podríamos trasladar al resto del año, para compartir más, ser más solidarios, hacer más equipo en las familias y en las empresas, para regalar saludos amables, reconocimientos, gestos de interés por los demás…

¡Aprovechemos y llevemos ese espíritu navideño a todo el año! ¡¡Feliz Navidad de todo el equipo de BeValue!!

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Enemigos de la felicidad que nos creamos nosotros

La felicidad es algo paradójico y complicado, pues a menudo se escurre como el agua entre los dedos. Si la buscamos con demasiado afán, podemos dejar de ser felices. Podemos perdernos entre los árboles y dejar de ver el bosque. Esto sucede porque no siempre nos damos cuenta de ciertos enemigos que tiene la felicidad, esas trabas que nosotros mismos nos ponemos para ser felices.

1. Centrarnos solo en la felicidad individual

En nuestras formaciones, sesiones de coaching, team building y demás actividades, la palabra felicidad suele aparecer encima de la mesa. El problema es que podemos olvidar la dimensión social, compartida y colaborativa, que tiene la felicidad más auténtica y duradera. 

Esta escena de la película ‘Una mente maravillosa’ ilustra muy bien la diferencia entre creer en juegos de suma cero o en la posibilidad de conseguir el bien común. Esto se puede aplicar muy bien a las parejas, las familias, los equipos, las empresas…

Para entender la filosofía que hay detrás de esta reflexión, se debe conocer un poco sobre la teoría de juegos, cada vez más aplicada en el ámbito de los negocios. En los juegos de suma cero el beneficio total para todos los jugadores siempre suma cero. Dicho de otro modo, siempre que un jugador se beneficia es a expensas de otro/s. En cambio, el juego cooperativo permite que todos ganen, al menos en parte, lo cual suele surgir en las negociaciones como fruto de pactos win-win.

2. Desconectar del momento presente

Imagina una persona en una playa caribeña, en un día espléndido, tomándose un cóctel bien frío en una hamaca. Si su mente se marcha a preocupaciones del pasado o del futuro, puede estar sufriendo. Ahora pongamos el caso contrario, el de tantos prisioneros o el del protagonista de La Vida es Bella, intentando emular en su mente un escenario más feliz. Estos dos ejemplos extremos muestran con claridad el poder que tiene la mente, cuando desconecta del presente, para aumentar o reducir la felicidad.

En un momento dado abstraerse de lo que uno tiene delante puede ser un recurso poderoso, por ejemplo ante situaciones críticas muy dolorosas donde el locus de control es muy bajo. En cambio, si hay dolor pero hay la posibilidad de controlar la situación y mejorarla, desconectar impide vencer. Es más, si la situación es normal o incluso estupenda, la felicidad se puede hacer imposible solo por haber desconectado. Estar en el momento presente es lo saludable, salvo como emergencia en casos puntuales, igual que uno puede estar un minuto sin respirar en caso extremo, pero no tiene sentido practicarlo cada día.

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3. Pensar demasiado

Todos hemos escuchado alguna vez la frase ‘es que piensas demasiado’, ¿pero es tan malo pensar? En realidad todo tiene su sentido, si se usa con prudencia. El problema es si analizamos incluso aquello que no se puede comprender. Por ejemplo, las emociones o las sensaciones físicas, si las intentamos etiquetar o desglosar racionalmente, las estamos desnaturalizando.

Además, demasiado análisis en momentos de alegría, amor, bienestar o paz, pueden hacer que dejemos de sentir y solo estemos pensando lógicamente. En resumen, nos desconecta de nuevo del momento presente, y por tanto de la felicidad auténtica, la que está en conexión con el aquí y el ahora.

Para terminar, no olvidemos que la felicidad no significa euforia continua, aunque por supuesto una persona feliz tiene muchos momentos alegres. La felicidad también incluye la alegría serena, la paz, e incluso momentos difíciles. Uno puede sentirse agradecido, feliz y pleno, en medio de cualquier circunstancia.

 

5 competencias clave de liderazgo empresarial

Los líderes del siglo XXI no necesitan solamente las habilidades técnicas que se esperaban de ellos antes. Cada vez más empresas y profesionales son conscientes de la importancia de contar con una serie de competencias adicionales, como las que explicamos a continuación.

5 competencias clave de liderazgo empresarial

1. Escuchar y comunicar

Los mejores comunicadores no solo son hábiles para articular sus propios pensamientos, sino que también son excelentes oyentes. Tendemos a asociar ser la voz más alta de la sala con poder y control, pero los líderes exitosos entienden la importancia de escuchar los pensamientos e ideas de los demás.

Además, la capacidad de comunicarse bien es esencial para formar y mantener relaciones. Los líderes que dominan el intercambio de ideas pueden gestionar a sus colaboradores de manera más efectiva y crear un ambiente de trabajo productivo.

Una de las habilidades que son consecuencia de saber comunicar es la delegación. Si bien delegar puede parecer una tarea simple, en realidad requiere de mucha destreza para motivar a los empleados a hacer el trabajo y hacerlo de manera efectiva. Para ello, el objetivo debe ser claro y específico con respecto a los resultados esperados, y se deben plantear los desafíos y obstáculos que los colaboradores pueden encontrarse, para brindar los recursos disponibles.

2. Saber negociar

La negociación ya existía entre las habilidades técnicas que solían tenerse en cuenta hace décadas, pero a día de hoy se ha aumentado la consciencia de la importancia de llevar a cabo acuerdos win-win. La mayoría de los líderes negocian durante todo el día: con los clientes, con los empleados y con amigos y familiares. Los negociadores más exitosos son aquellos que son justos y considerados con los deseos de los demás mientras no pierden el foco en lo que ellos quieren.

3. Gestión de conflictos

No existen las empresas ni las personas perfectas, es inevitable un cierto grado de conflicto en todo equipo o compañía. La clave no es evitarlo, sino aprender a gestionarlo. Los grandes líderes saber manejar estas situaciones, entendiendo las necesidades de cada parte y buscando la manera de llegar a acuerdos satisfactorios para todos.

Además, siempre hay personas conflictivas en todo grupo humano. Ciertos comportamientos y actitudes pueden poner en peligro la armonía del lugar de trabajo. Los líderes deben saber cómo tratar con este tipo de colaboradores problemáticos. Ten cuidado con comportamientos como llegar tarde, interrumpir a otros, invadir el espacio personal de otras personas, humor inapropiado o quejas incesantes. Lo más importante es hacer frente al problema cuanto antes, desde la habilidad de la escucha y la asertividad.

¿Sabes expresar tu punto de vista de una manera educada y constructiva? La asertividad es la habilidad de los líderes que expresan con eficacia sus ideas, sin caer en la complacencia ni en la agresividad. Lo esencial es enfocarte en describir los hechos, evitando valoraciones o ataques personales.

4. Dar feedback y reconocimiento

Los mejores líderes son expertos en expresar reconocimiento más allá de una simple palmadita en la espalda. El reconocimiento auténtico es muy efectivo, pues motiva y refuerza la actitud positiva y los logros de los trabajadores. Celebra el buen trabajo en las reuniones, reconoce los logros personalmente y así cuando quieras dar un feedback por errores, los colaboradores se mostrarán más abiertos y menos a la defensiva.

5. Gestión del cambio

Vivimos en entornos de constante innovación, a una velocidad vertiginosa que requiere de líderes que sepan responder a ello. La gente responde al cambio de muchas maneras diferentes. En entornos profesionales, los empleados con frecuencia miran a sus líderes en tiempos de cambio para obtener tranquilidad, orientación y una sensación de estabilidad. El papel del líder es ofrecer a sus equipos la oportunidad de centrarse en lo positivo, compartir sus dificultades, pedir ayuda, cooperar y permanecer disponibles.

¿Quieres desarrollar estas habilidades en tus equipos? En Be Value Executive contamos con programas específicos para el desarrollo del liderazgo empresarial. ¡Consúltanos!

3 claves de comunicación no verbal para mejorar tu liderazgo

¿Te has planteado alguna vez cómo perciben tus gestos los demás? Independientemente de tu cargo, tus palabras y acciones, hay una comunicación no verbal que influye en el impacto que generas en los demás. Aquí te explicamos tres claves de comunicación no verbal para mejorar tu liderazgo.

Para empezar, ten en cuenta que cualquier cambio en tu forma de comunicar debe empezar en un cambio interior. De lo contrario, por mucho que mejores tu apariencia te traicionará las microexpresiones.

Ten en cuenta que según el psicólogo Albert Mehrabian, solo el 7% de la información en el proceso comunicativo corresponde a lo que decimos con las palabras. En cambio, el lenguaje corporal representa el 55% de lo que comunicamos y el 38% hace referencia a la voz.

1. Postura corporal del líder

Las personas están constantemente observando a su líder en busca de señales emocionales. Si tu cuerpo se ve cerrado, deprimido o tenso, estas posturas (y sus emociones correspondientes) serán subconscientemente recogidas e imitadas por tu equipo. Es un proceso llamado ‘contagio emocional’ y también puede funcionar a tu favor. Si mantienes tu postura relajada, inclusiva y abierta, tu equipo responderá mostrándose más positivo, comunicativo y productivo.

2. La forma de saludar del líder

comunicacion no verbal

En un solo instante se puede detectar mucha información sobre una persona. Una entrevista de trabajo o una reunión de negocios se determinan en gran medida en el momento del saludo. Un apretón de manos crea una impresión inmediata y solo tienes una oportunidad de crear esa primera impresión.

El apretón de manos perfecto es breve, firme pero no agresivo, y usa toda la mano, no solo las yemas de los dedos. Esta forma de saludar transmite que la persona es segura, extrovertida y positiva. Te recomiendo que le pidas un feedback honesto a un amigo o colega de confianza, para que te diga el impacto que le produce tu forma de darle la mano.

3. ¿Cómo afecta tu voz en tu liderazgo?

Cada persona tiene un timbre de voz determinado, lo cual no les hace mejores o peores líderes. La clave es cómo está tu respiración, pues da mucha información sobre tu estado de ánimo. Por mucho que quieras mostrar seguridad y confianza en ti mismo/a, la voz te delata.

Justo antes de entrar en una reunión o de empezar una conversación o presentación importante, respira profundamente y exhala por la boca. Al hacerlo, tu voz se verá más sólida, y además liberarás la tensión en el cuello, hombros y mandíbula, que puede hacer que se te vea rígido o agresivo.

Además, la voz también puede transmitir dinamismo y acción. Si no te mueves físicamente, tu voz se notará más monótona y aburrida. Tu voz proviene de todo tu cuerpo, no solo de tu boca. Mueve tus manos y expresa con todo tu cuerpo si quieres dar movimiento a tu voz y generar un impacto más apasionado.

¿Quieres mejorar tus habilidades de comunicación y liderazgo? Realizamos formación en habilidades para desarrollar el potencial de las personas en la empresa.