Vicente del Bosque y el talento

Vicente del Bosque y el talento
8 marzo, 2017 Roberto Rico

En un espacio creativo de desarrollo, la clave metodológica del entrenador es identificar los sentimientos de cada deportista y lograr que se sienta escuchado y comprendido. Se debe liderar de manera personalizada, adaptada, que permita “provocar” (entiendo esta acción etimológicamente, como “extraer la voz de cada uno“.

Para ello, el líder-coach debe ir más allá de lo obvio y escuchar preguntas tácitas, interpretar los silencios, prever las dificultades de aprendizaje de cada colaborado y acomodar su estilo de liderazgo a cada caso.

Esta metodología personalizada trata de hacer pensar, e intentar crear personas autónomas, convencidas y responsables, porque “ para hacer  hay que ser“: de nada vale reproducir un modelo sin que eso provenga de nuestras convicciones y decisiones libremente adoptadas.

Además, en última instancia, solo se nos revela lo que al final descubrimos por nosotros mismos. Por tanto, cada vez que el líder-coach rechaza dar indicaciones precisas o contestar a una pregunta, diluyendo completamente las dudas, configuran un espacio de apertura cognitiva que ayuda al colaborador a movilizar sus propios recursos. Y quien moviliza sus propios recursos, despierta.

Las directrices cerradas no desarrollan autonomía ni responsabilidad: las decisiones tomadas a través del debate, de la reflexión profunda, sí. El líder-coach incorpora, como estrategia general dentro del marco de la metodología personalizada s cuestionar suposiciones, a explotar nuevas alternativas y modos de pensar y actuar.

La figura de Vicente del Bosque es, seguramente, el modelo más transgresor del estereotipo tradicional del “líder”· que ha prevalecido a lo largo del siglo XX. Y es que el entrenador salmantino, que desde el año 2008 hasta el pasado verano con la disputa de la Eurocopa en Francia ha gestionado y liderado con enorme éxito el proyecto de la selección española de fútbol, ha aportado una nueva mirada al liderazgo más humanista.

Dice la filosofía oriental que la diferencia entre un experto y un maestro es que este último es un experto que siempre se concibe como principiante. Detrás de esta afirmación se esconde el secreto más poderoso de este estilo de liderazgo: la humildad.

Para Vicente del Bosque, ” el liderazgo debe ser agradable, cordial y, sobre todo emocional”. La moda del liderazgo autoritario se ha ido. El fútbol es la vida. No se puede estar enojado todo el día.

En este sentido, las personas, generalmente, son educadas para poner más énfasis en el arreglo de sus debilidades que en el enfrentamiento de sus fortalezas. Así es complicado que alguien descubra su talento y pueda entregarse de lleno a su desarrollo. No obstante, no se trata de abandonar la mejora de nuestras debilidades, sino de no dedicar toda nuestra energía a la superación de las mismas (bastaría con que nuestras debilidades no supiesen un freno excesivo a nuestro crecimiento).

La mejora permanente se sustenta sobre nuestras fortalezas, y el líder-coach debe ser un experto en descubrir las fortalezas de sus colaboradores, prestando especial atención a sus reacciones espontáneas e inmediatas, que es donde se manifiestan con mayor intensidad.

“No puedo enseñarle nada a nadie, sólo puedo hacerlos pensar”. – Sócrates

Autor: Roberto Rico

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