Mata los “¿Y si…?”

Un deporte, una pasión, un trabajo, una ambición, una persona… Todos tenemos algo en nuestra vida sin lo que no podríamos vivir. Aquello que ha merecido la pena dedicarle horas de esfuerzo y gotas de sudor, porque sabíamos que la recompensa era tan grande que nos haría llegar hasta el infinito.

Hay una frase muy conocida que dice “La vida no se mide por las veces que respiras, si no por los momentos que te dejan sin aliento”. Pero llega un día que, sin darte cuenta, te quedas sin aquello que te quitaba el aliento. Y sientes como si un agujero negro te  invadiera por dentro. Te preguntas dónde se fue aquella ilusión, aquello que te ponía la piel de gallina minuto tras minuto, que te hacía seguir corriendo contra viento y marea. Pero te has encontrado esa piedra en tu camino, tan grande que no te deja ver que quizá las vistas desde el otro lado son espectaculares. Y se te olvida que depende sólo de ti, que eres tú quien decide dejarla atrás… Porque siempre vale la pena volverlo a  intentar.

Es inevitable sentir impotencia, y preguntarse por qué tus piernas no tienen más energía para seguir adelante. Lo deseas: deseas mirar en aquella dirección pero te sientes pequeño en un mundo demasiado grande. Y llega ese momento en el que crees que es más fácil dejar de correr. Sentarte y ver el mundo pasar por delante de ti.

¿Y si hubiera continuado hasta el final? Y si lo hubiera intentado una vez más, ¿qué habría pasado? Y si no me hubiera rendido, ¿dónde estaría hoy? ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Estamos seguros que queremos despertarnos cada mañana con estas preguntas? La vida es una y aunque esté llena de piedras enormes tú decides si escalarlas y llegar al otro lado. Porque todos pensamos que necesitamos un héroe en nuestras vidas, pero recuerda que tú eres tu propio héroe. Y sólo tú podrás matar esos monstruos llamados “¿Y si…?” y escalar todas las montañas posibles.

Mata los ¿Y si…? ¡Conviértete en tu propio héroe!

bevalue

Marta Santiago Machado

Linkedin Marta 

Cerrando etapas…

Despedida a mis compañeros/as de trabajo (Deloitte):

“Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción”, Paulo Coelho

Después de casi 4 años en Deloitte y haber visto realizado uno de mis sueños… ¡detectar ese potencial que tenéis cada uno de vosotros y veros desarrollar y crecer profesional y personalmente (muchos seguís allí trabajando y muchos otros estáis en otros lugares, pero todos continuáis creciendo y me encanta… el talento fue bien detectado) 😉 es hora de cerrar esta etapa.

Tras haber compartido tantos procesos de selección, haber realizado tantísimas entrevistas a diversas personas de tantos países diferentes, con experiencias internacionales distintas, con diferentes estudios, idiomas y una inmensa ilusión y ganas de comeros el mundo… Después de haber conocido tantas culturas distintas, tantas vidas, ambiciones, tantas personas diferentes, tan únicos y especiales cada uno de vosotros, con tanto talento… Después de haber organizando tantísimos cursos de formación, haber pasado todos a lo largo de estos años tantas tensiones, alegrías, afrontando problemas, conflictos, tiempos más fáciles, tiempos más complicados, disfrutado de tantas risas, habernos regalado tantas sonrisas, compartido desayunos, comidas, cenas, galas, fiestas, “spring parties”, “autumn parties” y tantas otras cosas… Me voy con la sensación de haber compartido estos años con buena gente, con personas que valen la pena, y esto es con lo que me quedo… ¡con un sueño hecho realidad, con todo lo vivido y aprendido y con todos vosotros!

¡Estoy encantada de haber tenido la oportunidad de conocer a grandísimas personas y grandes talentos! ¡Llevaré una parte de vosotros conmigo, siempre!

Y ahora… ¡a seguir caminando y mientras sigo soñando, sigo haciendo realidad mis sueños!

¡Cuando se cierra una puerta se abre una ventana y con Psicología Feliz empieza mi nueva etapa! 

¡Dejemos de mirar las puertas cerradas y estemos bien atentos para descubrir las ventanas que se  abren en nuestro camino! 🙂

María Gilabert Hernando

¡Gana tu vida!

 

Incierta, así es la vida, y con eso es con lo que tienes que aprender a vivir, con la incertidumbre. No sabemos lo que sucederá con nosotros, con nuestras familias, con nuestras situaciones… ¿y si lo único que tienes que saber es cómo estás aquí y ahora y encargarte de gestionar lo mejor que puedas lo que tengas oportunidad de vivir en este momento?

La mayoría de las personas en muchas ocasiones, o incluso durante toda nuestra  vida, nos encontramos con situaciones que nos resultan difíciles de llevar o que incluso llegan a paralizarnos:  no sabes qué hacer con la relación que tienes ahora, no sabes a qué dedicarte, no sabes cuándo acabará la crisis, no tienes claro si estás haciendo lo correcto, no sabes si conseguirás ese cliente que tanta dedicación te está costando, no sabes si te renovarán el contrato en tu trabajo actual, no sabes si aprobarás esas oposiciones que estás preparando con tanto esfuerzo, ha fallecido una persona cercana y sientes un vacío tan grande que te da la sensación de que no vas a poder vivir con ello, te has quedado sin trabajo y no sabes qué harás ahora, no sabes cómo pagarás las facturas de final de mes, no sabes si mañana te desalojarán, etc.

Son infinitas las situaciones en las que muchas personas nos encontramos y no sabemos cómo llevar pero, aun cuando no puedes escoger qué situaciones te toca vivir, todavía puedes elegir cómo interpretarlas, cómo actuar y qué sacar de ellas. Puedes vivir las situaciones que tengas que vivir con ansiedad, tristeza, apatía, depresión, nerviosismo, irritabilidad, amargura, mal humor… o aprender a aceptarlas como una parte de tu vida intentando centrar tu atención en el resto de cosas buenas que te suceden cada día. Lo que resistes persiste, lo que aceptas se transforma.

Mi abuela me explicaba que durante la guerra civil española (1936- 1939), en su barrio, cuando sonaban las sirenas que anunciaban las bombas todos huían y se iban corriendo a refugiar a los metros y portales. Muchas de las personas que vivían con el miedo metido hasta las entrañas, temiendo constantemente “el momento de las sirenas”, murieron. Sin embargo, ella explica esa época de una forma muy positiva y segura, con pocos recuerdos negativos y muchos positivos y esa actitud siempre le ha ayudado ya que es una época que, sin desearlo lo más mínimo, le tocó vivir. Explica, por ejemplo, que aprovechaba los momentos en los que la gente “desaparecía” al sonar las sirenas invadidos por el pánico para ir a comprar comida al mercado, pues era el momento en el que no había cola. Y así sigue ella, viva, a pesar de la infinidad de situaciones difíciles que ha tenido que vivir y de los seres queridos que ha perdido a lo largo de sus 84 años. Ella se despierta cada día y sigue respirando y disfrutando porque, pase lo que pase, ella es así, feliz.

La semana pasada me comunicaron que, desgraciadamente, los padres de una conocida mía fallecieron en un accidente de tráfico. Es probable que ellos pensaran que iban a vivir mucho más. En cambio, otra persona a la que le detectaron una enfermedad mortal hace 6 meses hoy sigue viva y tiene todavía tiempo para disfrutar y para dedicar a lo que ella quiera. Todos tenemos fin ya que el tiempo es limitado. Piensa, decide y actúa, hoy y ahora. Detecta qué problemas ocupan tu mente y qué puedes hacer para solucionarlos. Lo que puedas hacer,  hazlo y cuando ya no puedas hacer nada más, cuando lo que vaya a suceder ya no esté en tus manos,  aprende a vivir feliz con la situación que te toca vivir, aunque la incertidumbre forme parte de ésta. Durante la vida lo más probable es que, si no siempre, muchas veces nos veamos en situaciones inciertas o desagradables por lo que es importante que aprendamos a vivir con esa parte. La vida es muy corta, a unos ya nos han dicho cuánto nos queda de vida y a otros se nos acaba de repente, sin previo aviso, así que tu momento es este. Todo el mundo quiere felicidad sin dolor, pero no se puede tener un arcoíris sin lluvia. Pon atención a lo positivo que sucede en tu vida y soluciona, hasta donde puedas, lo negativo. Una vez realizadas todas las acciones que consideres que debes realizar, cuelga tus problemas en una percha como si se tratara de un abrigo (link 1). No busques culpables ni trates de explicar y justificar todo lo que sucede continuamente, dedica ese tiempo a otras cosas ¡Sonríe, sueña, investiga, crea, baila, ayuda, construye, crece, mejora, descubre, prueba, siente, ama, disfruta… vive!

No caigas en la depresión colectiva que se respira en muchos lugares debida a la crisis, no gastes tu tiempo pensando en la gravedad del asunto, si va a durar mucho o poco, planteándote por cuánto tiempo vas a soportar la situación. Muchas veces ha habido problemas colectivos y, además, muchas personas han tenido simultáneamente diversos problemas individuales… y todos han sobrevivido cierto tiempo así como también todos han tenido fin ya que la vida no es infinita. ¡Aprovecha tu tiempo, aprovecha tu vida! (Link 2) Observa tu situación y detecta las oportunidades que se te presentan hoy y ahora, pero… mantén los ojos bien abiertos y disfruta de cada momento que te regale la vida ya que si estás cegado por tus problemas será difícil que puedas ver algo… El mundo está lleno de personas y de oportunidades increíbles esperándote así que… ¡atento! ¡Abre bien los ojos para que puedas verlas y muévete para aprovecharlas!

Os propongo un ejercicio:

Imagina y visualízate en la siguiente situación: tienes una única oportunidad de jugar una partida de cartas en tu vida y en esa partida te juegas algo muy importante para ti. Te informan que la partida tendrá una duración de 5 horas y estará compuesta por 5 jugadores (1, 2, 3, 4 y 5) y una baraja de 40 cartas (8 cartas por jugador). Al pasar una hora, el jugador 5 de repente desaparece y los jugadores 1, 2 y 3 siguen jugando mientras el jugador 4 empieza a despistarse y no enterarse del juego ya que está sufriendo y no puede parar de  preguntarse dónde estará el desaparecido… Media hora después, desaparecen 10 cartas de la baraja, concretamente 3 eran tuyas. Detenéis el juego 5 minutos para ver si encontráis al jugador y/o si averiguáis por qué han desaparecido las cartas y dónde recuperarlas… pero tampoco acabáis de saber qué ha sucedido ni con el jugador ni con las cartas desaparecidas por lo que seguís jugando. Quedan 3 horas de partida y el jugador 3 se empieza a desanimar y a bloquear dada la incertidumbre de la situación… mientras tanto, el jugador 4 sigue dedicando toda su energía a intentar analizar y averiguar las causas de la desaparición del jugador 5 y a pensar en cómo recuperar las cartas perdidas para poder ganar (pues dos eran suyas). En cambio, los jugadores 1 y 2 se centran en el juego. Faltan 2 horas de juego y suena una campana, entra un jugador nuevo que no conocéis con 5 cartas que no sabéis de dónde salen y escucháis una voz que dice que sólo os quedan 30 minutos ¡os acaban de robar 1 hora y media de partida y no entendéis nada! El jugador 2 se empieza a poner nervioso ya que contaba con todo ese tiempo y su atención en el juego disminuye ya que no puede parar de pensar en por qué le han quitado el poco tiempo que le quedaba y en quién es esa nueva persona…! En cambio el jugador 1 se centra en sus cartas, aunque tenga menos que al principio y no comprenda qué está sucediendo, aprovecha las nuevas cartas del jugador desconocido y… ¡Riiiiing! Suena la campana que marca el fin… ¡El jugador 1 gana la partida!

Así es la vida, como la partida, tiene un tiempo limitado y muchas veces suceden cosas, a nosotros o a nuestro alrededor, que no comprendemos, que no merecemos y/o por las cuales no podemos hacer nada directamente. Deja de preocuparte por lo que no puedes cambiar y empieza  a aprovechar lo que sí puedes hacer.

¡JUEGA TUS CARTAS! ¡APROVECHA TUS OPORTUNIDADES!

 ¡GANA TU PARTIDA! ¡GANA TU VIDA!

MARIA GILABERT HERNANDO

Link 1: Explica el árbol (la percha) en el que puedes imaginar que cuelgas tus problemas: http://www.promonegocios.net/motivacion/historias-que-motivan-8.htm

Link 2: Comparto un vídeo que a mí me impactó, a la vez que me encantó, para que veáis un ejemplo de que, pase lo que pase, puedes ser feliz si tú quieres: http://www.youtube.com/watch?v=5T5CP8ODmGg

Sí, quiero… ¡Ser feliz!

¿Te has preguntado alguna vez qué estás haciendo con tu vida? Si es así… ¿Cuál es la respuesta? Si tus labios no dibujan una sonrisa al responder esta pregunta o no te lo has preguntado nunca… ¡todavía estás a tiempo de hacerlo! ¡Estás a tiempo de dedicarte a lo que te apasiona! ¡No desaproveches esta oportunidad, la oportunidad de tu vida es… TU PROPIA VIDA!

Puedes escuchar el podcast pulsando “play”:

 

Si aún no has descubierto qué te apasiona, recuerda… ¡no te preocupes, ocúpate! Obsérvate, averigua qué mueve a tu cuerpo, hacia dónde va tu mente de manera automática… Averigua qué llama tu atención, qué te crea curiosidad, qué te mueve, qué es lo que despierta a ese “niño” que llevas dentro… y a partir de ahí, márcate un objetivo a largo plazo y define pequeños objetivos a corto plazo ¡Ir caminando hacia esos pequeños retos que te marques a diario es lo que te hará feliz ya que la felicidad es el trayecto que irás creando al andar hacia tus objetivos, definidos por tus pasiones!

¿Qué harías si el dinero no importara?

El dinero que tanto obsesiona a muchas personas es sólo un factor más de la felicidad. Y más que un factor que nos hace felices es un problema que nos hace infelices cuando nos falta ya que está demostrado que, una vez cubiertas las necesidades básicas, más dinero no nos hace directamente más felices. No dejes que los miedos te invadan, olvídate del miedo a fracasar, a no dar la talla, a no ser como otros esperan que seas… Un dato interesante es que en algunos países el fracaso está mal visto, en cambio, en otros países que son más ricos el fracaso es necesario para el éxito (por ejemplo, una persona que crea su primer negocio tiene menos prestigio que una persona que ha montado otros negocios anteriormente aunque éstos no le hayan funcionado ya que esta experiencia no la asocian al fracaso sino al aprendizaje). Para los triunfadores… ¡unas veces ganas y otras aprendes! Paradójicamente, es más probable que consigas dinero si te centras en vivir como si el dinero no importara ya que, cuando tu objetivo está marcado por tu pasión y disfrutas del camino, el éxito y la felicidad están casi asegurados. Igual que si dejas de buscar la felicidad… probablemente empezarás a ser feliz porque la felicidad es el camino y te darás cuenta que ésta no es la consecución de un objetivo si no que es hoy y es ahora, pues ahora estás caminando, y verás que son ese conjunto de momentos vividos HOY y AHORA lo que recuerdas del pasado y lo que proyectas a futuro, así que céntrate en saber qué quieres hacer y en disfrutar el presente caminando en la dirección elegida.

Si tú quieres… ¡puedes! No permitas que nada ni nadie te marque quién eres o lo que tienes que hacer con tu vida. No dejes que las situaciones que has vivido y lo que has sentido te impida avanzar hacia donde realmente quieres ir. Si tuviste un compañero que te menospreció, si tuviste unos padres que te indicaban tus limitaciones y por ello tú siempre lo creíste así, si sentiste que en ciertas ocasiones no estuviste a la altura de las circunstancias, si tuviste un jefe que te intentó hacer creer que valías menos de lo que pensabas, si te sentiste invisible ante alguien que te importaba (tu padre, madre, hermano, pareja, profesor, amigo…), si esos amigos te dejaron escapar sin darse cuenta de lo que les aportabas, si tu pareja te menospreció o no supo apreciar lo que valías…

¡No importa! ¡Lo importante es que TÚ tengas claro qué quieres y que aprendas a identificar y a aprovechar los medios que la vida te ponga al alcance para caminar en esa dirección, en la de TU elección! Cuando te mueve la pasión… ¡la felicidad viene sola, disfrútala!

¿Mi pasión? ¡Las personas! ¡Yo sí quiero ser feliz!

MARIA GILABERT HERNANDO

Escena película “En búsqueda de la felicidad”: “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo, ¿ok? Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo, ve a por ello y punto”