Quiéreme del te quiero

Quiéreme del te quiero
1 Marzo, 2017 Laura Ambrós Vivancos

Quiéreme. Quiéreme, pero de verdad. Siempre por encima de tus posibilidades. Siempre sin condición ni religión. Quiéreme del te quiero. Porque todo se reduce a eso, al querer. Y es que nada nos sienta mejor que esas dos palabras, esas ocho letras, esa determinación de la intención.

Te quiero. Tan simple, tan directo, tan sincero. Aunque los dos sepamos que ni para ti es lo primero, ni para mi lo nuevo.

Y es que ya he querido antes. He querido lograrlo, y olvidarlo, y quererlo. Así, porque sí. Con un motivo o sin, y refiriéndome al “lo”, complemento directo que suma todo lo que anhelo.

Desear, anhelar y todo lo que signifique más. Línea vertical cruzando la horizontal. Sin ello, no se podría sumar, y por favor, que no se nos olvide. Ni a ti ni a mi. Si no sumas, aquí te quedas, estancado, bloqueado y desorientado. No sé a qué esperas. Suma personas. Suma metas. Suma deseos. En definitiva, no pares de buscar la suma de corazones en alto riesgo. Ese mismo riesgo de vivir en una realidad común descompensada, a la que tendemos a querer abrazar. Rodear con nuestros brazos para sentir el latir descompasado de un ahora, marcado por el ayer, que no puede evitar el mañana. Pero qué adrenalina esta la de soñar. La de querer. La de arder. Aún y pudiendo quemarte, aún y pudiendo perder.

No hay nada más valiente que el que vuela más allá de lo esperado, más allá de lo correcto y siguiendo siempre la línea invisible de lo contrario a lo ordinario. ¿Para qué andar pudiendo correr?, ¿para qué correr pudiendo saltar?, ¿para qué saltar pudiendo volar?. Volar por ilusión. Por tan solo una, que quien dice una dice varias, y en realidad queriendo decir por todos los motivos que te muevan a volar fuera de nido. Volar y no quedarse en segundo plano, pues corazón acorazado nunca suele ser la opción para encontrarle sentido al hecho de perder la razón.

Por eso te repito que quieras. Y no solo una cosa, ni a una persona, sino que lo quieras todo. Todo lo que se te pase por la mente. Todo lo que vuelque tu corazón. Y en esa acción de definición de la intención, y abusando de la terminación, hazlo ya; no fuera a pasarte la vida tan rápida que cuando eches la vista atrás quieras querer volverlo a intentar.

Autora: Laura Ambrós Vivancos

Linkedin

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Acepto

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas que las utilizemos. Más información aquí.