Líder-Generador de visión

Líder-Generador de visión
13 septiembre, 2017 Roberto Rico

Si encuentras una persona feliz, encontrarás un proyecto. Como dice en el libro El Principito : si quieres construir un barco no empieces por buscar madera, cortar tablas o discutir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo de mar libre e infinito.

Todo vibra y adquiere sentido cuando hay grandes ideales arraigados en nuestras más pequeñas acciones.

Para que un espacio de desarrollo sea eficiente, los líderes-coachs y sus colaboradores deben propiciar elementos estimulantes y articularse en torno a retos inspiradores, desafíos traducidos en objetivos ni demasiado fáciles ( generan aburrimiento) ni por encima de nuestras capacidades ( que generan ansiedad), en la línea de los planteamientos de Csikszentmihalyi ( 2011).

Conviene en cualquier caso, evitar la tiranía de los objetivos: comprobar que se va en la buena dirección permite concentrar la atención y disfrutar de cada paso. Lo importante no es cumplir los objetivos: la finalidad de los objetivos es, precisamente, ayudarnos a disfrutar el presente.

Enfocarse a las zonas de desarrollo próximo conlleva apalancarse sobre las fortalezas del colaborador, aquellas cualidades que le van a permitir alcanzar y sentir el éxito en lo que hace. Y al superar las tareas cada vez más difíciles se robustece la autoestima, materia prima de la autoconfianza, sin la cual nada es posible. Los colaboradores que duden de sus capacidades rehúyen las tareas difíciles, y nunca llegarán a convertirse en lo que podrían llegar a ser.

Si hay un entrenador en el mundo del deporte que encarne con excelencia esa visión, ese es Phill Jackson. Coach de deportistas como Michael Jordan y Kobe Bryant, es el entrenador de baloncesto más laureado de la NBA, con 11 anillos de campeón, más los dos que consiguió como jugador.

Jackson, apodado el maestro Zen, por su método holístico, utiliza desde la filosofía oriental hasta las herramientas más alejadas del baloncesto para construir proyectos deportivos que lleven a sus equipos a cotas de de éxito extraordinarias. Según Jackson, su filosofía ” no es motivar a los jugadores con discursos, sino motivarlos con un buen proyecto. Así es como aprender a ser competitivos, pues la competitividad no es algo que pueda enseñarse“.

Es de sobra conocido su papel decisivo para que Michael Jordan no solo se convirtiera en el mejor jugador de la historia, sino que fuera capaz de guiar a su equipo, los Chicago Bulls, a escribir la página más laureada de la franquicia.

Jordan, siendo el jugador individual más portentoso de la NBA, era incapaz de conseguir un título de la NBA con su equipo, tropezando una y otra vez con el muro infranqueable de su propio talento. Por más que anotase más puntos que cualquier otro jugador, su equipo salía derrotado de las finales que jugaba.

En el momento en que Phill Jackson retó a Jordan a lograr mejorar a sus compañeros, todo cambió. Dejó de valorar a Jordan por los puntos que anotaba y empezó a valorarle por cómo conseguía mejorar a sus compañeros. Esto permitió que su equipo fuera mucho más impredecible para los equipos rivales y más difícil de defender. Y, lo que es más importante, permitió que los Bulls se alzaran con el título de mejor equipo de la NBA en 6 ocasiones desde 1991 hasta 1998.

Si el talento individual pone en valor lo que es propio de una persona, el equipo pone en valor el otro, alimentando el talento del colectivo por encima del individual.

 

Autor: Roberto Rico

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