La buena suerte

La buena suerte
21 junio, 2017 Maria Gilabert Hernando

LA BUENA SUERTE, Alex Rovira, 2004 

El happybook de este junio, mes lleno de nuevos proyectos e ilusiones, no podía ser otro que “La buena suerte” de Alex Rovira. La suerte siempre ha sido un tema que ha generado controversia… ¿se tiene o se busca?, ¿por qué yo no tengo tanta suerte?, ¿qué debo hacer para que la suerte me sonría?, ¿existe la suerte?.

El autor, a través de una entrañable fábula, desarrolla en su libro los tipos de suerte existentes y las claves para acercarte a tu suerte. Cita que se conocen dos tipos de suerte: la que juega el azar, totalmente incontrolable y poco común, y la suerte que se obtiene de la suma de hechos positivos a lo largo de la vida de una persona.

Por ello, de la mano de Nott y Sid, protagonistas de la fábula de Rovira, como lector vas a sentir y comprender que la vida es una camino lleno de dificultades en tanto que uno decida actuar o no frente a ellas. Ambos personajes, simbolizando “los malos hábitos” y “los buenos hábitos” respectivamente, te enseñaran a afrontar tus realidades.

Tras la lectura de este bestseller vas a comprender que “solamente se obtienen cosas nuevas cuando se hacen cosas nuevas”. Es decir, por muchas complicaciones que te surjan y se te pongan delante, la clave está en la actitud con la que afrontes cada situación. Siempre que estés dispuesto a buscar soluciones de forma activa y sin estancarte en los pensamientos negativos automáticos que generan desánimo, tendrás más probabilidades de acercarte a la “suerte” de que las cosas te acaben saliendo bien.

Tú te construyes tu propia suerte, y es que tal y como se plasma en el libro a través de Sid, la vida te devuelve lo que das, y hay veces que solo hace falta estar receptivo a información, ideas y consejos ajenos; pues pueden ser esos inputs los que acaben siendo la clave para el desarrollo de tu solución. Si compartes, siempre ganas más. Ganas más a nivel individual, pues te acabas sintiendo vivo, generoso y positivo, y ganas también a nivel colectivo pues no solo se te reconoce el esfuerzo sino que también hará que otros cuenten contigo en un caso a la inversa donde tú seas quien aporte la solución.

En definitiva, a veces vivimos obsesionados con una realidad que nos ciega y no nos permite ver más allá. Una realidad que creemos inamovible e incuestionable, pero a veces únicamente es un punto de partida para que cada uno desarrolle sus propias acciones desde su perspectiva. Victimizar es fácil, y post-poner las acciones también; sin embargo, esa no es la actitud que te dotará de perspectiva global y que te permitirá ver con claridad tus múltiples opciones.

Actúa ahora, actúa como tu sientas y pregunta cómo actuarían otros. Cuando pienses que ya está todo hecho, vuelve a cuestionártelo todo hasta encontrar el detalle que pueda faltar. Al final, son la perseverancia y la esperanza las que determinan tu suerte. Una suerte que puede durar eternamente porque nace de uno mismo.

Disfruta de su lectura y comparte con nosotros tu opinión.

Juntos… ¡sumamos!

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