¿Síndrome postvacacional?

¿Síndrome postvacacional?
1 septiembre, 2016 Maria Gilabert Hernando

¡Se acabaron las vacaciones! Vuelta al trabajo, a la universidad…  ¡qué pereza! Con lo bien que estaba yo de vacaciones… ¡Otra vez a la rutina! Bffff… me siento triste, apático, me falta energía…

Si te sientes así, probablemente estés sufriendo el famoso “síndrome postvacacional”, conocido también como estrés o depresión postvacacional. El síndrome postvacacional es un conjunto de síntomas que se manifiestan cuando nos incorporamos a nuestras obligaciones, ya sean laborales, familiares o de estudio, tras un periodo de vacaciones. No se considera una enfermedad y tampoco se manifiesta en todas las personas. Muchos de nosotros hemos sentido alguna vez síntomas (físicos y psíquicos) como cansancio, apatía, dolor de cabeza, irritación, falta de concentración, somnolencia… ¡No te alarmes! Suelen desaparecer a los 10- 14 días.

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¿Por qué surge el síndrome postvacacional y cómo evitarlo?

Entre otras causas, porque:

–  Nos enfocamos en las emociones negativas vividas a lo largo del curso asociando así la vuelta a la rutina a estas emociones negativas (estrés, ansiedad, desmotivación, etc.).

Nos falta organización y nos pasamos el día apagando fuegos, porque nos faltan hábitos saludables que nos generen bienestar.

No nos motiva el trabajo que hacemos o la vida que llevamos.

Hacemos cambios muy bruscos de la época de trabajo al período de vacaciones.

Siempre es mejor prevenir que curar, trabaja en algo que amas y no tendrás que trabajar nunca más. Trabajar con pasión y relajarte durante el período vacacional es la mejor manera de evitar el síndrome postvacacional. Es importante es hacer que el cambio de las vacaciones al trabajo de la manera menos brusca posible y centrarse en lo positivo de la vuelta a la rutina.

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Aquí os dejamos 20 consejos para hacer la vuelta a tu día a día lo más llevadera posible:

1 . Divide los días de vacaciones: Las personas más propensas a sufrir síndrome postvacacional son las que tienen periodos de vacaciones más largos.

2. Vuelve a casa al menos un día antes de la “vuelta al cole” para empezar a habituarte paulatinamente a los ritmos de sueño y alimentación habituales.

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3. Levántate pronto unos días antes de reincorporarte para acostumbrar a tu cuerpo al ritmo de sueño y los horarios que llevarás próximamente.

4. Pon el despertador cinco o diez minutos antes: Salir antes de la cama te ayudará a tener más tiempo para ir al trabajo, evitando las prisas y estrés al que tu cerebro asocia “la vuelta al trabajo”.

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5. No dejes asuntos importantes pendientes que se puedan convertir en urgentes al incorporarte nuevamente al trabajo.

6. Guárdate un primer día sin temas urgentes (incluso ve un día antes a trabajar si es necesario) para ordenar tareas y limpiar el correo, esto facilitará mucho tu reincorporación y te sentirás mejor a lo largo del curso. Los inicios son muy importantes.

7. Vuelve al trabajo con una sonrisa para hacerlo más llevadero, tanto para ti como para los demás. Recuerda que la posición de tu cuerpo puede variar hasta un 25% tu estado emocional. Sonríe, estira tus brazos hacia arriba, haz estiramientos, y te sentirás mejor.

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8. Si esta vez no lo has hecho… para las próximas vacaciones acuérdate de programar el mail “fuera de la oficina” en tu correo y dejar alguna dirección alternativa de algún compañero o suplente que pueda ir solucionando o avanzando los temas pendientes.

9. No programes excesivas reuniones en la primera semana de vuelta al trabajo, sobretodo, las que requieran preparar documentación previa. Si esto no fuera posible, intenta adelantar el papeleo antes. Intenta tener el máximo número de huecos posibles en la agenda esta primera semana.

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10. Puedes decir que te incorporas uno o dos días más tarde a los clientes, proveedores y otras personas que puedan requerir tu atención. Así se evitarán las llamadas y visitas nada más aterrizar en la oficina pudiendo tener tiempo para situarte y atenderles así lo mejor posible.

11. Lleva una buena alimentación. Muchos cambios emocionales y síntomas de cansancio son debidos a una mala alimentación, asegúrate que estás llevando una dieta adecuada y saludable para tu peso, edad, altura y situación, teniendo en cuenta tu nivel de actividad.

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12. Ama  tu profesión. Si todavía no te dedicas a aquello que amas, cada día intenta dar un pasito más para descubrirlo y llevarlo a cabo, crea tu propio plan. Y ten en cuenta que, como decía Machado, “no importa si no ves el camino, da tu primer paso ahora y el camino irá apareciendo al andar”.

13. Realiza deporte, al menos, dos días a la semana. Te ayudará a desconectar, sentirte mejor y tener la mente mucho más presente, aumentando tu capacidad de resolución y concentración. Mejorará tu forma y resistencia física haciendo más llevable el ritmo del día a día. El deporte reduce la sensación de fatiga, el aislamiento social, la tensión y el estrés, ayuda a relajarte, mejora el estado de alerta facilitándote una mayor  concentración, incrementa el bienestar general.

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14. Detente a pensar cómo enfocar esta nueva etapa, sé estratégico y define el plan que vas a seguir para no ir apagando fuegos constantemente ya que los fuegos, quieras o no, irán apareciendo y eso es algo con lo que ya debes contar, no dejes que te sorprenda negativamente un año más algo que ya sabes que es así. Aprender a que los fuegos no disparen tu nivel de estrés. Tomando conciencia de que en muchas ocasiones es así, podrás prevenir y disminuir la alerta a tu cuerpo pudiendo focalizar así en apagar esos “fuegos” de la mejor manera, en el mínimo tiempo posible, e invirtiendo la energía en lo que de verdad quieres.

15. Step by step: Organízate, define tus objetivos a corto, medio y largo plaza, haz tu lista de “To do’s”. Define qué recursos necesitas para cada tarea, cuándo y cómo la ejecutarás. Recuerda que los objetivos definidos sean S.M.A.R.T. (específicos, medibles, alcanzables, realistas y definidos en un tiempo concreto). Cada día, realiza pequeñas acciones que te acerquen a tus objetivos S.M.A.R.T., esa lista de acciones será tu lista de “To do’s”.

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16. Prioriza: No todo lo urgente es importante, aprende decir “No”, recuerda que cuando dices “no” a alguien o a algo, estás diciendo “sí” a otr@ o incluso a ti mismo.

17. ¡Di adiós a la procrastinación y da bienvenida a la acción! Una vez tienes tu plan de acción con tu listado de “To do’s” para ponerte al día, ocúpate de ellos en vez de preocuparte por ellos. No pierdas tiempo en decirte a ti mismo frases como “qué pereza…”, “ya lo haré luego…” , sustituye esos mensajes por frases como “quiero hacerlo”, “voy a hacerlo” mientras te pones manos a la obra.

18.  Centra tu atención en el momento presente: Estamos acostumbrados a vivir en el pasado y en el futuro (nos culpamos de cosas ya sucedidas no remediables, imaginamos mil y una hipótesis que no sucederán futuras, y de esta forma, derrochamos inútilmente nuestra energía).  Así nos perdemos completamente el presente y es ahí donde sucede nuestra vida, en este momento, hoy y ahora. Empieza a entrenar tu presencia desde ya hasta que lo conviertas en hábito, prácticas como mindfulness o  yoga pueden ayudarte. Aquí tenéis algunas recomendaciones que puedes encontrar en Youtube: “Relajación progresiva de Jacobson”, meditaciones de sofrología, Meditaciones tibetanas, meditación de Louise Hay, etc.

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19. Haz alguna actividad de ocio que sea compatible con el trabajo para que no sea tan brusco el cambio y tómate tiempo para arrancar para volver a coger el ritmo que tenías  antes de vacaciones, mantén el equilibrio: no te “duermas” ni te autoexijas demasiado.

20. Deja de esperar y empieza a apreciar. No esperes un aumento de sueldo, una promoción, las siguientes vacaciones, la llamada de ese chic@, de ese proveedor o cliente… y empieza a apreciar mientras actúas en lo que sí puedes hacer. Aprecia cada detalle que tengas oportunidad de vivir cada día, observa, siente y vive cada momento para llevarte lo mejor de él. Agradece a las personas que te rodean, a ti mismo y al universo cada pequeño o gran detalle que suceda en tu día. Hay gente que tiene de todo y no disfruta de nada y gente que sin tener nada, disfruta de todo… pues entrena para ser quién quieres ser.

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María Gilabert Hernando

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