Si YO fuera TÚ

Si YO fuera TÚ

Era 11 de julio de 2010, las calles de Londres estaban abarrotadas de camisetas rojas y naranjas, el momento más esperado del mundial de fútbol había llegado: la final entre Holanda y España. La mayoría conocemos ya el resultado final y lo que vino después…pero hay algo que me tocaría profundamente, algo que el deporte nos enseñaron aquel día a todos los que estábamos dentro de ese bar. Al terminar el encuentro, los españoles cantaban y lloraban de alegrí­a, en cambio los holandeses estaban en silencio, y también lloraban, pero de decepción. De repente, los españoles comenzaron a hablar con los holandeses, a animarles, a abrazarles y a establecer poco a poco una conexión con ellos que devolvió a todos un sentimiento de entusiasmo, cantando y riendo juntos como si de hinchas del mismo equipo se tratase.

Ese sentimiento de empatí­a hizo que el trago amargo de la derrota fuera más llevadero para aquellos aficionados holandeses y también hizo bajar a la tierra a algunos españoles pensando que por pequeños detalles podrían haber sido ellos quienes estuvieran en esa situación.

¿Cuándo ha sido la última vez que alguien nos ha ayudado, ya sea, a levantarnos después de una mala caída o a integrarnos en un entorno desconocido? ¿Qué logramos aprender cuando vemos la realidad desde los ojos del otro?

Valores como la empatía son a veces muy difí­ciles de apreciar o aplicar hoy en día en este mundo tan competitivo, de tantos prejuicios, de tantas crí­ticas, de tantas ideologías, religiones y razas. Pero, ¿acaso las empresas no se forman de personas con diferentes maneras de pensar y ver la vida? ¿Qué sería de los equipos si todos reaccionáramos igual a las mismas vivencias o situaciones?

Investigaciones han demostrado que la empatía sincera hacia los demás en el dolor o el estrés emocional, produce un poderoso efecto calmante. Está comprobado que el carácter empático de un equipo mejora la relación entre todos sus integrantes, consigue un clima más positivo y logra un rendimiento mayor y más duradero en el trabajo. Los grandes equipos tienen líderes empáticos, que saben qué necesita su gente en cada momento, que se ponen en los zapatos de todos y cada uno de ellos, aunque sea solo un ratito, e inspiran a cualquiera a dar lo mejor de sí mismos y aumentar la confianza.

Estamos hablando de ayudar y apoyar de manera incondicional al prójimo, como cuando la mejor de las aficiones empuja con un gran aliento de ánimo al equipo de sus amores. Estamos hablando de escuchar con el corazón para sentir sin juzgar y para comprender sin cuestionar. Y también estamos hablando de comunicar lo que uno piensa, sin herir los sentimientos ni menospreciar la valía de otra persona.

Por ejemplo, cada vez hay más empresas que incluyen, a través del departamento de RRHH, un plan de acogida en la incorporación de un nuevo trabajador. Aunque a simple vista no lo parezca y resulte un mero trámite para el resto del equipo, para la motivación y autoestima de la persona que inicia una nueva etapa ahí­ puede ser un gesto vital que marque su futuro dentro del equipo. Sentir que perteneces a una “familia”, sentirse comprendido, sentirse apoyado y arropado por unos compañeros es algo que se debe fomentar dentro de las empresas y que a largo plazo construirá equipos de alto rendimiento.

Debemos ser conscientes de que a lo largo de nuestras experiencias laborales tendremos momentos de éxito, aunque también derrotas. Un día estaremos en la cima, pero otro podemos estar muy cerca del suelo. Si tan solo somos conscientes de esto y de pensar que un día puedo ser yo esa persona y por un instante somos capaces de ponernos los zapatos de ésta, ya habremos dado un paso de gigante en nuestra carrera y por consiguiente habremos mejorado todos como personas.

El hombre en busca de sentido, felicidad en situaciones extremas

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO, Viktor Frankl

¿Cómo fue la vida de un prisionero en un campo de concentración nazi? Victor Frankl nos invita a descubrir su propia experiencia sobre la cruel realidad con la que los soldados trataban a los prisioneros y a su vez como afectaba a su mente cada vivencia que tenían. Un claro ejemplo de cómo la felicidad trasciende a las circunstancias concretas.

Nada más llegar al campo y expropiadas hasta de su propia identidad, se les identificaba con un número y dependiendo de su condición físico-psíquica se les asignaba un destino final más o menos próximo.

Con una alimentación a base de pan y sopa y sumándole la sumisión de trabajar duramente. En el caso de mostrar agotamiento se verían castigados a la cámara de gas donde serían sacrificados.

Con estas condiciones, ¿Cómo recuperar la esperanza a la libertad o principalmente mantenerse en vida?

Victor Frankl y su introspección hace mención a diferentes reflexiones sobre la condición humana.

Una de ellas, decía así como “Al hombre se le puede arrebatar todo, excepto la elección de la actitud personal frente las circunstancias de su propio camino.”

Con ello, nos da a entender que aun viviendo con unas condiciones humanas pésimas, la actitud de paciencia y serenidad permite ver luz y esperanza a situaciones dramáticas.

Afirma que no se pueden cambiar las situaciones externas pero por lo contrario si podemos cambiar la forma en como nosotros afrontamos dichas situaciones.

Con la búsqueda del sentido de salir de allí y poder reescribir su manuscrito y a su vez reencontrarse con su más allegados, nos demuestra que todo aquel que tiene un sentido para seguir hacía adelante puede ser capaz de soportar casi cualquier golpe por muy duro que sea.

Finalmente, el hecho de valorar todo aquello que tenemos incluso cuando sentimos que no tenemos nada hace que no seamos esclavos de las circunstancias sino que cojamos protagonismo y le demos esperanza a la vida que vivimos, porque la vida siempre esperará algo de nosotros. La felicidad, en última instancia, va más allá de lo que nos pase, y podemos empezar a valorar más cada día y cada circunstancia que tenemos, dándole sentido.

 

Autora: Anna Achón

Maleta hacia la meta: ¡la felicidad y el éxito!

Alejada de mi destino programado me permito ubicarme frente a una señal imaginaria que responde a símbolo “Stop”. Me detengo para observar el suceder de las cosas. Eso es lo único que se detiene, mi decisión de quedarme quieta. Entre pensamientos propios y ajenos, una empieza a comprender la complejidad de crear una hoja de ruta que te acerque al lugar al cual quieres llegar. ¿Cómo saber si estás yendo por el camino del éxito o del fracaso? ¿Si te diriges hacia la felicidad o en dirección opuesta?

La probabilidad de acertar en el resultado a largo plazo siempre es menor que a corto plazo. Un lujo es permitirse hacer lo mejor posible aquello que vas construyendo en el presente. Idealismos y miedos surgen del interior y del exterior. Experiencias pasadas que te advierten de posibles fracasos y consejos de terceros que te permiten aprender de sus fallos.

¿Qué me quedo de todo ello? El tiempo es limitado y a nadie espera pero este instante es mío para decidir dónde quiero dejar huella. Es momento para hacerme de nuevo la maleta. La vací­o al completo, de cero, sin nada que me ocupe ni una milísima parte de ella.

Antes de empezar a poner lo que creo necesitar, es importante enfocarme para decidir qué cosas son importantes de verdad. Lo imprescindible que necesito para llegar al lugar donde quiero estar.

Rápido, instintivo, sin pensar… ¿Qué 6 cosas elijo llevar?

Esta es la realidad, la decisión de escoger a cada instante las prioridades que acercan a la felicidad diaria. Construir los pasos acorde con los sueños, adaptarse con el suceder de lo externo y detenerse cuando la velocidad de los pensamientos tiene más poder que las acciones del momento.

Quizá la forma más sencilla de sentirse satisfech@ con nuestras acciones es hacer las cosas porque sí, sin buscarle un valor absoluto y perfecto a cada paso que damos.

Un toque instintivo, sin idealismos ni miedos, simplemente sensaciones que permiten hacer sencillas las acciones.

Alejada de mi destino programado me permito ubicarme frente a una señal imaginaria que responde al símbolo STOP. Me detengo para observar el suceder de las cosas. Eso es lo único que se detiene, mi decisión de quedarme quieta.

Entre pensamientos propios y ajenos, una empieza a comprender la complejidad de crear una hoja de ruta que te acerque al lugar al cual quieres llegar.

¿Cómo saber si estás yendo por el camino del éxito o del fracaso?

La probabilidad de acertar en el resultado a largo plazo siempre es menor que a corto plazo. Un lujo es permitirse hacer lo mejor posible aquello que vas construyendo en el presente.

Idealismos y miedos surgen del interior y del exterior. Experiencias pasadas que te advierten de posibles fracasos y consejos de terceros que te permiten aprender de sus fallos.

¿Qué me quedo de todo aquello?

 El tiempo es limitado y a nadie espera pero este instante es más para decidir dónde quiero dejar huella.

Es momento para hacerme de nuevo la maleta. La vacío al completo, de cero, sin nada que me ocupe ni una milésima parte de ella.

Antes de empezar a poner lo que creo necesitar, es importante enfocarme para decidir qué cosas son importantes de verdad. Lo imprescindible que necesito para llegar al lugar donde quiero estar.

Rápido, instintivo, sin pensar ¿Qué 6 cosas elijo llevar?

Esta es la realidad, la decisión de escoger a cada instante las prioridades que acercan a la felicidad diaria. Construir los pasos acorde con los sueños, adaptarse con el suceder de lo externo y detenerse cuando la velocidad de los pensamientos tiene más poder que las acciones del momento.

Quizá la forma más sencilla de sentirse satisfech@ con nuestras acciones es hacer las cosas porque sí, sin buscarle un valor absoluto y perfecto a cada paso que damos.

Un toque instintivo, sin idealismos ni miedos, simplemente sensaciones que permiten hacer sencillas las acciones.

 

Gente tóxica

GENTE TÓXICA, Bernardo Stamateas

¿Sientes que estás rodeado de personas problemáticas, descalificadoras, quejosas, envidiosas, arrogantes, irascibles, mentirosas, etc sientes que te producen malestar y están arruinando tu vida o te alejan de tus metas?

Bernardo Stamateas con su libro nos ayuda a identificar a todas aquellas personas ‘tóxicas’ de nuestras vidas, clasificándolas en los siguientes grupos:

El meteculpas, el envidioso, el descalificador, el agresivo verbal, el falso, el psicópata, el mediocre, el chismoso, el jefe autoritario, el neurótico, el manipulador, el orgulloso y el quejoso

Y frente a ellas nos enseña variar nuestro punto de vista respecto a lo que debemos hacer en determinadas ocasiones para mantener nuestras relaciones personales más saludables y positivas, para así poder ser libres sin tener que aislarnos.

Gente tóxica es una guía útil que te ayuda a desprenderte de esas emociones que nos provocan ciertas personas y que nos impide avanzar.

Lo más importante a tener en cuenta es que: El poder, para hacer realidad tus sueños, está dentro de ti.

 

Autora: Sílvia Camprubí

Beneficios de sudar la camiseta en tu empresa: felicidad laboral

Componentes deportivos en la empresa

Se lo que estás pensando: “¿Habrá que trabajar más?”, “¿van a prohibir el aire acondicionado?”, “¿acaso no la estoy sudadando ya?” o “¡por fin, ya era hora!”.

Tranquil@s, que no cunda el pánico. Lo que quiero transmitir, es la importancia del deporte en el mundo de la empresa. Especialmente para mejorar el estado físico y mental de la plantilla, donde sin duda el beneficio de practicarlo es notablemente visible en la productividad, el rendimiento, la reducción de absentismo y la relación de las personas, sobretodo si se hace en equipo. Pero también por los sólidos valores que se contagian, que aumentan nuestra motivación para seguir creciendo, estar feliz con nuestro trabajo y alineados con el propósito de la empresa.

Y aquí­ precisamente me gustaría centrarme, ahora que cada vez más se tienen en cuenta los valores que transmiten las organizaciones, ahora que cada vez más nos vemos atraídos por el salario emocional. Las mejores empresas incluyen estos 7 beneficios gracias al deporte:

  • Compromiso: El compromiso es lo primero para tirar del carro, para avanzar, lo que te hace cumplir metas, lo que une equipos. Si no estás comprometido con tus objetivos, con tus metas, con la visión de tu empresa o tu equipo ¿qué haces ahí?. Si te comprometes con algo, asegúrate de que tienes las ganas de hacerlo, los medios suficientes y el valor y fuerza de voluntad para ir a por ello.
  • Trabajo en equipo: Aquí­ podría tirarme horas, con lo de moda que está el trabajo en equipo, y lo difícil que parece para muchas personas. Por eso he querido dividirlo en tres aspectos esenciales:
  • Comunicación: La comunicación que “existe” ahora en algunas empresas es tóxica, poco fluida y a veces brilla por su ausencia. Desde el CEO hasta el becario, desde el entrenador al último jugador, la comunicación debe ser clara y limpia, con información bien detallada para la correcta ejecución, por parte de todos, de las tareas y objetivos. Además, potenciar el diálogo es la mejor manera de solucionar los conflictos que a veces se presentan.
  • Interdependencia: No somos buenos en todo, seguro que hay algo de lo que carecemos, donde necesitamos pedir ayuda. La conexión entre departamentos es crucial para avanzar. Sinergias entre unos y otros, si yo no llego tú me cubres, si hoy no estás salgo yo a jugar en tu lugar, si no conoces muy bien esta estrategia, te la explicamos. Debemos estar unidos, cerca unos de otros, nos necesitamos y nos complementamos.
  • Empatía: A lo largo de nuestra carrera pasamos por numerosas situaciones difíciles que nos hacen aprender. Como por ejemplo la integración a un nuevo puesto o equipo. Puede ser una de las más incómodas en las que más debemos ayudarnos. Quizá no con acciones concretas, pero bastarí­a con paciencia y comprensión, arrimando el hombro, porque un día tú fuiste esa persona o, espera, quizá un día tú serás esa persona y, ¿qué te gustaría recibir?

  • Esfuerzo/Sacrificio: Esto debería ir ya grabado a fuego en cada una de nuestras mentes. Sin esfuerzo ni sacrificio no se consigue nada. Sin esto solo puedes permanecer en la mediocridad, en el anonimato, el conformismo y ¡cuidado! que los músculos se te pueden atrofiar. ¿Cómo crees que Michael Jordan ha conseguido ser el mejor jugador de la historia de baloncesto?
  • Pasión: Sí­, exacto, hablo de ese fuego, de esa fuerza, de ese sentimiento que te invade por dentro, que te hace avanzar, levantarte por la mañana, y dar el 100% cada dí­a, cada minuto y cada segundo. Ningún deportista practica su deporte por obligación o porque no queda otra. ¿Te apasiona aquello que haces? ¿el lugar donde trabajas? Si es así­, enhorabuena, eres muy afortunado. Tu aportación a esa empresa y los resultados que obtendrás serán espectaculares. Si no es así, sigue buscando, apuesta y arriesga para encontrarlo. Conócete mejor y encuentra esa voz dentro de ti.
  • Superación: Me refiero, supérate a ti mismo cada dí­a, no a nadie más. Verás mucha competencia, el mundo va a ir exigiéndote cada vez más. Levántate y lucha por crecer, por mejorar, por seguir consiguiendo metas más difíciles. La satisfacción de mirar atrás y ver lo que has evolucionado desde entonces es impresionante. Las empresas valoran aquellas personas que tienen ambición, que quieren más y que buscan siempre la excelencia. ¿Cómo crees que Michael Phelps ha ganado 8 medallas de oro en sólo unos juegos Olí­mpicos? Su filosofí­a: “Nadie va a poner un lí­mite a lo que estoy haciendo. Voy a hacer lo que quiero hacer, cuando quiero hacerlo. Así es como yo siempre he trabajado. Si quiero algo, salgo a buscarlo”.
  • Perseverancia: No te rindas, ve a por ello, no te detengas…. un día aquello que deseas, llegará. De esto precisamente se trata el éxito, de permanecer conectado y trabajando día a día, aunque las cosas no salgan bien, aunque se fracase, aunque parezca que la tormenta no cede. Un buen ejemplo es aquellos que están buscando un trabajo, o un empleo con mejores condiciones, esa gente que no tira la toalla. Porque esto significa sobretodo CREER que se puede. Ya lo dijo Woody Allen: “el 90% del éxito se basa solamente en insistir”
  • Reconocimiento: Y sí­, por fin llega, el tan ansiado premio, la recompensa. Muchas empresas cada vez se enfocan más en premiar y reconocer los logros (¡ojo! y también sólo el esfuerzo) de su equipo. Existen de muchas maneras, a veces solo hace falta un gracias, buen trabajo o a veces viene en forma de bonos o días libres. Sea como sea, el reconocimiento es algo necesario. Nos motiva, nos compromete aún más y nos sube la autoestima muchí­simo. A todos nos gustan que nos pongan medallas de oro, plata o bronce. Además, un reconocimiento personalizado, el empleado valorará mucho más.

Son muchos los beneficios, como ves, que el deporte puede aportar al mundo de la empresa. Por supuesto que hay muchos más. Lo importante es que cada uno vea los suyos, los integre y los aplique en su día a día.

En BeValue hacemos que esta mezcla sea muy potente, desde el disfrute, desde el entusiasmo y desde la pasión que nos une.

Porque ya sabéis que juntos, ¡sumamos!

Autor: Gabriel Redondo

Aprender a soltar, a dejar ir para ser feliz

A veces se nos presentan situaciones, oportunidades u/o personas que generan en nosotros una serie de emociones de bienestar y nos llenan de satisfacción, creemos que hemos encontrado nuestro camino, proyectamos en ellas nuestro futuro, nuestros sueños, creando una serie de expectativas y nos aferramos a esa idea, nos cegamos y obsesionamos llegando a creer que no encontraremos a otra cosa igual, a nada mejor… y que sin eso estamos perdidos…

Hacemos responsables a ese “tesoro” encontrado de nuestra felicidad, poniendo absolutamente todo el foco y atención hacia ello.

En este punto es cuando empezamos a proyectar el miedo a la pérdida, nuestras inseguridades e ansiedad afloran y nos descontrolamos si llegamos a pensar en que puede pasar si algun dia eso se desvanece. Porque claro, lo encontrado es único e irremplazable.

¿Cómo tomar consciencia de la situación y aprender a buscar la felicidad dentro de uno mismo?

En primer lugar ser objetivos, tomar conciencia la de la situación y basarnos en hechos y datos reales.

Pregúntate:

  • ¿De todas las personas,  oportunidades, situaciones que existen en el planeta tierra, seguro que sólo esa es la mejor de todas ellas?
  • ¿Seguro que es irrepetible?
  • ¿Seguro que no podrás encontrar a nada/nadie mejor?
  • ¿Seguro?¿Cómo lo sabes, en qué te basas?
  • ¿Qué es lo peor que puede pasar si “ese tesoro” se termina?
  • ¿Que te da miedo? ¿Que te limita?
  • ¿Qué te aporta “ese tesoro” que puedes incorporar en tu dia a dia, o que puedes hacer para ti?

Una vez se ha tomado consciencia de la situación y se han identificado los miedos,  se tiene que fijar una serie de acciones para que uno mismo observe y experimente que puede ser feliz por sus propios medios, independientemente de si posee o no su tesoro.

 

“Recuerda

que a veces

no conseguir

lo que queremos

es un maravilloso

golpe de suerte.”

 – Dalai Lama –

 

Autora: Sílvia Camprubí